Me había caído como balde agua fría su
respuesta, no la esperaba para nada, pero bueno, yo había dicho que la iba a
respetar hasta que ella sienta que es el momento. Tener relaciones con alguien
no es cualquier cosa, y se notaba que a Pau era un tema que la ponía nerviosa,
capaz por inseguridades o por motivos que yo desconocía. Para mí también era
algo importante, y más sintiendo lo que yo sentía por esta mujer. Así que, sin
decir ni una sola palabra mas, tome las ultimas cosas que quedaba alrededor de
la casa, y comencé a guardar todo en el baúl del auto.
Estaba de lo más concentrado hasta que siento unos brazos que rodeaban mi cintura. Definitivamente esta chica me está buscando, era lo que yo pensaba. Me había dicho que se quería ir y ahora me hacia esto? Así la cosa no iba. La intente separa con un “dale Pau, que es tarde” pero ella ni se muto de lo que había dicho y comenzó a darme besos en el cuello, hasta que me dijo:
Paula- Ni loca me vuelvo a Capital ahora, esta muy oscuro y hace frio.- me dijo mientras me giraba para que le mire a los ojos-
Pedro- pero Pau… me acabas de decir que te querías ir…
Paula- fue una broma, quería ver que reacción tenias, definitivamente me salió mal, porque me sorprendiste, pero te cuento que ni loca, paso la noche sin vos.
Pedro- y que reacción se supone que debía tener? Yo te dije que iba a respetar tus tiempos…
Paula- así lo hiciste… pero no sé si quiero que sigas respetando mis tiempos
Pedro- eso que significa?
Paula- no sé, averigualo
Eso fue lo último que dijo y se dirigió hacia adentro, dejándome a mí totalmente tonto. No sabía que mas pensar, Paula me volvía loco, y de todas las formas. Mi cabeza no dejaba de pensar, y ahora que hacia? Ya esta, ella me lo había dado a entender, ahora debía ser yo quien dé el primer paso. Pero si no era eso, y era otra cosa? Realmente mi cabeza daba vueltas y se aparecían miles de pensamientos que no me dejaban tranquilo, así que sin pensarlo, me dirigí hacia adentro y la encuentro a Paula tapada con una manta, y sus manos tapando su cara.
Sin dudarlo me acerque a ella, y abrazándola le dije:
Pedro- Pau, que paso? Por que lloras?
Estaba totalmente sorprendido, me había histeriqueado como la mejor, y ahora? Estaba llorando de forma desconsolada, no lograba entender el por qué, no creí haber dicho nada para ofenderla, realmente estaba descolocado. Ella sin decir una sola palabra me abrazo. No entendía que había pasado, me partía el alma verla llorar. Acariciaba su cabeza para que se calmara, pero no lo lograba. Luego de un ratito de silencio, solamente abrazándonos, su llanto comenzó a disminuir y ella me dijo:
Paula- Te das cuenta que arruine todo? Y vos te enojaste culpa mía
Pedro- Podes dejar de hablar pavadas? No arruinaste nada, mira acá estamos, no nos fuimos nada, y yo no estoy enojado
Paula- Pero ya no es lo mismo…
Pedro- Quien te dijo que no?
Fue allí que no aguante más y la comencé a besar. Ahora sí, lo había decidido, Paula era la persona que amaba, y no iba a esperar un segundo más para hacerla mía. Al principio, trataba de que ella se sienta segura y cómoda, no quería que ella se sienta presionada por nada del mundo, quería que ambos lo disfrutemos y que no sea algo para el olvido si no para el recuerdo.
A medida que los besos aumentaban su intensidad, Paula se recostaba en el sillón atrayéndome sobre ella. Ambos ansiábamos mas, nos dejábamos llevar por el deseo de acortar todas las distancias entre nuestros cuerpos. Cuando la falta de aire se hizo insoportable, me separe los centímetros suficientes para apreciar su mirada llena de deseo, ambos sonreímos como tontos antes de continuar con los besos. Esta vez me dedique a su cuello, lo besaba apasionadamente, guiándome por la intensidad de sus caricias en mi espalda. Ella respiraba agitadamente, lo que me hacia desearla aun mas. Los movimientos eran desesperados, ambos inmersos en la pasión y el deseo, al punto tal que parecimos despertar de un trance cuando Paula en un intento por buscar una posición más cómoda golpeo su cabeza contra el respaldo del sillón.
Pedro- estas bien?- le dije incorporándome
Paula- si si- me dijo intentando entrelazar sus dedos de nuevo en mi pelo, pero la pare antes de que continuara
Pedro- vamos al cuarto, vamos a estar mas cómodos
Paula- pero me gusta el calor del hogar- me dijo apartando su mirada casi avergonzada. No podía creer que después de cómo nos habíamos besado, sintiera timidez, pero me causaba mucha ternura.
Pedro- esperame acá- le dije antes de dirigirme al armario lleno de frazadas. Agarre las dos que me parecían mas acordes y volví al living
Paula al darse cuenta lo que pensaba, me ayudo a correr el sillón y ambos acomodamos las cobijas frente al hogar.
Paula-me encantaría vivir en una casa así, es tan acogedora...- me decía a medida que su mirada recorría todo a su alrededor
Cuando su mirada se encontró finalmente con la mía, se mordió nerviosamente su labio. Al notar que ella no lo haría, fui yo quien tomo la iniciativa, y acercándome a ella por sobre las mantas, volví a unirnos en un profundo beso.
Estaba de lo más concentrado hasta que siento unos brazos que rodeaban mi cintura. Definitivamente esta chica me está buscando, era lo que yo pensaba. Me había dicho que se quería ir y ahora me hacia esto? Así la cosa no iba. La intente separa con un “dale Pau, que es tarde” pero ella ni se muto de lo que había dicho y comenzó a darme besos en el cuello, hasta que me dijo:
Paula- Ni loca me vuelvo a Capital ahora, esta muy oscuro y hace frio.- me dijo mientras me giraba para que le mire a los ojos-
Pedro- pero Pau… me acabas de decir que te querías ir…
Paula- fue una broma, quería ver que reacción tenias, definitivamente me salió mal, porque me sorprendiste, pero te cuento que ni loca, paso la noche sin vos.
Pedro- y que reacción se supone que debía tener? Yo te dije que iba a respetar tus tiempos…
Paula- así lo hiciste… pero no sé si quiero que sigas respetando mis tiempos
Pedro- eso que significa?
Paula- no sé, averigualo
Eso fue lo último que dijo y se dirigió hacia adentro, dejándome a mí totalmente tonto. No sabía que mas pensar, Paula me volvía loco, y de todas las formas. Mi cabeza no dejaba de pensar, y ahora que hacia? Ya esta, ella me lo había dado a entender, ahora debía ser yo quien dé el primer paso. Pero si no era eso, y era otra cosa? Realmente mi cabeza daba vueltas y se aparecían miles de pensamientos que no me dejaban tranquilo, así que sin pensarlo, me dirigí hacia adentro y la encuentro a Paula tapada con una manta, y sus manos tapando su cara.
Sin dudarlo me acerque a ella, y abrazándola le dije:
Pedro- Pau, que paso? Por que lloras?
Estaba totalmente sorprendido, me había histeriqueado como la mejor, y ahora? Estaba llorando de forma desconsolada, no lograba entender el por qué, no creí haber dicho nada para ofenderla, realmente estaba descolocado. Ella sin decir una sola palabra me abrazo. No entendía que había pasado, me partía el alma verla llorar. Acariciaba su cabeza para que se calmara, pero no lo lograba. Luego de un ratito de silencio, solamente abrazándonos, su llanto comenzó a disminuir y ella me dijo:
Paula- Te das cuenta que arruine todo? Y vos te enojaste culpa mía
Pedro- Podes dejar de hablar pavadas? No arruinaste nada, mira acá estamos, no nos fuimos nada, y yo no estoy enojado
Paula- Pero ya no es lo mismo…
Pedro- Quien te dijo que no?
Fue allí que no aguante más y la comencé a besar. Ahora sí, lo había decidido, Paula era la persona que amaba, y no iba a esperar un segundo más para hacerla mía. Al principio, trataba de que ella se sienta segura y cómoda, no quería que ella se sienta presionada por nada del mundo, quería que ambos lo disfrutemos y que no sea algo para el olvido si no para el recuerdo.
A medida que los besos aumentaban su intensidad, Paula se recostaba en el sillón atrayéndome sobre ella. Ambos ansiábamos mas, nos dejábamos llevar por el deseo de acortar todas las distancias entre nuestros cuerpos. Cuando la falta de aire se hizo insoportable, me separe los centímetros suficientes para apreciar su mirada llena de deseo, ambos sonreímos como tontos antes de continuar con los besos. Esta vez me dedique a su cuello, lo besaba apasionadamente, guiándome por la intensidad de sus caricias en mi espalda. Ella respiraba agitadamente, lo que me hacia desearla aun mas. Los movimientos eran desesperados, ambos inmersos en la pasión y el deseo, al punto tal que parecimos despertar de un trance cuando Paula en un intento por buscar una posición más cómoda golpeo su cabeza contra el respaldo del sillón.
Pedro- estas bien?- le dije incorporándome
Paula- si si- me dijo intentando entrelazar sus dedos de nuevo en mi pelo, pero la pare antes de que continuara
Pedro- vamos al cuarto, vamos a estar mas cómodos
Paula- pero me gusta el calor del hogar- me dijo apartando su mirada casi avergonzada. No podía creer que después de cómo nos habíamos besado, sintiera timidez, pero me causaba mucha ternura.
Pedro- esperame acá- le dije antes de dirigirme al armario lleno de frazadas. Agarre las dos que me parecían mas acordes y volví al living
Paula al darse cuenta lo que pensaba, me ayudo a correr el sillón y ambos acomodamos las cobijas frente al hogar.
Paula-me encantaría vivir en una casa así, es tan acogedora...- me decía a medida que su mirada recorría todo a su alrededor
Cuando su mirada se encontró finalmente con la mía, se mordió nerviosamente su labio. Al notar que ella no lo haría, fui yo quien tomo la iniciativa, y acercándome a ella por sobre las mantas, volví a unirnos en un profundo beso.
SI SI SI SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! vamos carajooO! sabes lo q espere este momento por diosss! gracias por subirlo , y lo q va ha ser el otro mamaaaa!! BESOOSSS! NO TARDEn!!
ResponderEliminarQue guachas como estiran! No llega maaaaas jajaja
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