Continué con las caricias
y los besos, pero alguien nos interrumpió. Fue Mía quien se había despertado y
comenzó a mover sus bracitos sin dejarme acercarme a Paula. Comenzamos a reír
ambos, era una imagen muy tierna. No lo dude un segundo, la alce a Mía y la
acerque a Paula para abrazarla, y allí con mis dos mujeres, acariciando sus
cabellos, nos quedamos los tres dormidos.
Al otro día me desperté con la voz de Paula pidiéndome que me levantara. Sonreí indicándole que la escuchaba pero continué con los ojos cerrados y me di la vuelta para que entendiera que lo que menos quiera era levantarme. Escuche una risita de su parte y después sentí su labios en los míos, sin poder contener la atraje aun más hacia mí para continuar con el beso pero ella me aparto
Paula- me tengo que ir a trabaja Pedro, dale!
Pedro- mmm... no quiero-mientras iba abriendo de a poco los ojos-
Paula- si queres quedate, te dejo la llave, yo tengo que estar en una hora en la otra punta de la ciudad.
Abrí los ojos y la vi, divina como siempre, sonreía felizmente, hasta que le dije:
Pedro- por qué tanta sonrisa?
Paula- Nada, prácticamente por que dormí con dos personas que quiero muchísimo y me hacen felices.
Pedro- Yo también, dormí mejor que nunca, y con mis dos mujeres, y las únicas que están en mi cabeza.
Paula- Bueno basta de halagos, está el desayuno listo en el living.
Me comencé a colocar las zapatillas, ya que había dormido vestido, y noto que Mía no estaba en la cama ni en la habitación.
Me apresure hasta el living para preguntarle a Paula donde estaba Mía, pero no necesite hacerlo porque me la encontré a Paula ya lista cambiada para irse, recorriendo con Mía en brazos su casa, le estaba dando la mamadera no pude más que quedarme embobado mirándolas apoyado en la pared. Al verme Paula se acerco a mí y me dijo
Paula- perdón por haberte despertado! Es que me tenía que ir y no sabía si querías levantarte e irte o quedarte...a mí me da igual aunque no creo que llegue para el almuerzo!
Pedro- no te preocupes, yo me tengo que ir también. Marta debe estar por llegar y no va a haber nadie.
Luego de desayunar los tres juntos me dirigí a mi casa. Como siempre llegue tarde y Marta ya estaba en la puerta. Obviamente me ligue un reto, pero a mí me daba ternura, ella era como mi mama. Luego de acomodar varias cosas en la casa, ya que estaba bastante desordenada, me dirigí al supermercado para poder re abastecer toda la heladera. Cuando estaba llegando mi teléfono comenzó a sonar.
Pedro- Nan?
Hernán- Hola! pepe, como estas?
Pedro- bien! vos?
Hernán- más o menos! Mama se descompenso de nuevo y tengo que ir a la clínica...
Pedro- uuh avisame cualquier cosa que necesites! Queres que valla a acompañarte?
Hernán-no, estoy bien acá. Lo que necesito la verdad y para lo que te llamaba es porque tenía que estar en la oficina para terminar los detalles de la imagen de la campaña que se entrega mañana...
Pedro- quedate tranquilo, yo voy!
Hernán- si? podes? no tenía a quien llamar si no sabes yo se que por Mía por ahí no podes porque no tenes donde dejarla...
Pedro- de verdad, no te preocupes! yo a la tarde voy!
Hernán- gracias pepe!
Ahora sí, definitivamente estaba entre la espada y la pared, mi única salvación era Marta, y si ella no podía, yo no sabría que hacer. Hernán era mi mejor amigo, mi hermano del alma, así que no podía decirle que no. Termine las compras y me volví a mi casa. Apenas llegue me puse a ordenar todo lo que había comprado, mientras que Marta limpiaba mi cuarto. Cuando volvo lo primero que hice fue preguntarle si tendría algo que hacer a la tarde, su respuesta no era la que quería escuchar, ahora si debía arreglarme con Mía y el trabajo. Así se hicieron las 6 de la tarde, tipo 7 debía ir a la empresa a cubrir a Hernán. Estaba preparando el bolso de Mía cuando mi teléfono comenzó a sonar de nuevo.
Pedro- Hola Pau!-le dije un poco distraído pensando en si me olvidaba de algo
Paula- hola! Como estas?
Pedro- emm bien! vos?- conteste mientras recordaba que olvidaba los pañales, me sentía un idiota, de solo pensar en como debería arreglármelas en el trabajo con Mía ya me estresaba. En un momento escucho a Paula del otro lado del teléfono insistir en una respuesta a lo que le pregunto
Pedro- perdoname, que me dijiste?
Paula- te pregunto si te pasa algo! te noto distraído, nervioso puede ser?
Pedro- perdón Paula! es que tengo que irme a trabajar y no tengo con quien dejar a Mía así que la voy a llevar, estoy preparando el bolso e intentando no olvidarme de nada!
Paula- pero vas a poder trabajar con Mía ahí?
Pedro- voy a tener que poder!
Paula-hasta que hora más o menos tenes que trabajar?
Pedro- nose, encima eso! capas me tenga que quedar hasta tarde y no creo que le pueda prestar mucha atención...
Paula- Pedro yo no tengo nada que hacer hoy... queres dejarla conmigo?
Al otro día me desperté con la voz de Paula pidiéndome que me levantara. Sonreí indicándole que la escuchaba pero continué con los ojos cerrados y me di la vuelta para que entendiera que lo que menos quiera era levantarme. Escuche una risita de su parte y después sentí su labios en los míos, sin poder contener la atraje aun más hacia mí para continuar con el beso pero ella me aparto
Paula- me tengo que ir a trabaja Pedro, dale!
Pedro- mmm... no quiero-mientras iba abriendo de a poco los ojos-
Paula- si queres quedate, te dejo la llave, yo tengo que estar en una hora en la otra punta de la ciudad.
Abrí los ojos y la vi, divina como siempre, sonreía felizmente, hasta que le dije:
Pedro- por qué tanta sonrisa?
Paula- Nada, prácticamente por que dormí con dos personas que quiero muchísimo y me hacen felices.
Pedro- Yo también, dormí mejor que nunca, y con mis dos mujeres, y las únicas que están en mi cabeza.
Paula- Bueno basta de halagos, está el desayuno listo en el living.
Me comencé a colocar las zapatillas, ya que había dormido vestido, y noto que Mía no estaba en la cama ni en la habitación.
Me apresure hasta el living para preguntarle a Paula donde estaba Mía, pero no necesite hacerlo porque me la encontré a Paula ya lista cambiada para irse, recorriendo con Mía en brazos su casa, le estaba dando la mamadera no pude más que quedarme embobado mirándolas apoyado en la pared. Al verme Paula se acerco a mí y me dijo
Paula- perdón por haberte despertado! Es que me tenía que ir y no sabía si querías levantarte e irte o quedarte...a mí me da igual aunque no creo que llegue para el almuerzo!
Pedro- no te preocupes, yo me tengo que ir también. Marta debe estar por llegar y no va a haber nadie.
Luego de desayunar los tres juntos me dirigí a mi casa. Como siempre llegue tarde y Marta ya estaba en la puerta. Obviamente me ligue un reto, pero a mí me daba ternura, ella era como mi mama. Luego de acomodar varias cosas en la casa, ya que estaba bastante desordenada, me dirigí al supermercado para poder re abastecer toda la heladera. Cuando estaba llegando mi teléfono comenzó a sonar.
Pedro- Nan?
Hernán- Hola! pepe, como estas?
Pedro- bien! vos?
Hernán- más o menos! Mama se descompenso de nuevo y tengo que ir a la clínica...
Pedro- uuh avisame cualquier cosa que necesites! Queres que valla a acompañarte?
Hernán-no, estoy bien acá. Lo que necesito la verdad y para lo que te llamaba es porque tenía que estar en la oficina para terminar los detalles de la imagen de la campaña que se entrega mañana...
Pedro- quedate tranquilo, yo voy!
Hernán- si? podes? no tenía a quien llamar si no sabes yo se que por Mía por ahí no podes porque no tenes donde dejarla...
Pedro- de verdad, no te preocupes! yo a la tarde voy!
Hernán- gracias pepe!
Ahora sí, definitivamente estaba entre la espada y la pared, mi única salvación era Marta, y si ella no podía, yo no sabría que hacer. Hernán era mi mejor amigo, mi hermano del alma, así que no podía decirle que no. Termine las compras y me volví a mi casa. Apenas llegue me puse a ordenar todo lo que había comprado, mientras que Marta limpiaba mi cuarto. Cuando volvo lo primero que hice fue preguntarle si tendría algo que hacer a la tarde, su respuesta no era la que quería escuchar, ahora si debía arreglarme con Mía y el trabajo. Así se hicieron las 6 de la tarde, tipo 7 debía ir a la empresa a cubrir a Hernán. Estaba preparando el bolso de Mía cuando mi teléfono comenzó a sonar de nuevo.
Pedro- Hola Pau!-le dije un poco distraído pensando en si me olvidaba de algo
Paula- hola! Como estas?
Pedro- emm bien! vos?- conteste mientras recordaba que olvidaba los pañales, me sentía un idiota, de solo pensar en como debería arreglármelas en el trabajo con Mía ya me estresaba. En un momento escucho a Paula del otro lado del teléfono insistir en una respuesta a lo que le pregunto
Pedro- perdoname, que me dijiste?
Paula- te pregunto si te pasa algo! te noto distraído, nervioso puede ser?
Pedro- perdón Paula! es que tengo que irme a trabajar y no tengo con quien dejar a Mía así que la voy a llevar, estoy preparando el bolso e intentando no olvidarme de nada!
Paula- pero vas a poder trabajar con Mía ahí?
Pedro- voy a tener que poder!
Paula-hasta que hora más o menos tenes que trabajar?
Pedro- nose, encima eso! capas me tenga que quedar hasta tarde y no creo que le pueda prestar mucha atención...
Paula- Pedro yo no tengo nada que hacer hoy... queres dejarla conmigo?
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