Termine de trabajar tipo 11 de la noche,
la verdad es que estaba totalmente agotado, y lo primero que quería hacer, era
ver a mi hija. Junte todas mis cosas, y una vez en el auto la llame a Paula
para que me pasara la dirección. Para mi sorpresa estaba en su casa, y para mi
preocupación su voz no era la mejor. Con mucha preocupación, me dirigí lo más
rápido que pude a su casa. Una vez que baje, Paula me abrió, y lo primero que
hizo fue abrazarme. Así estuvimos unos minutos, hasta que la separe y me di cuenta
que estaba llorando. Nos dirigimos al sillón, y sin pensarlo la bese.
Al separarnos, le dije con desesperación.
Pedro- tranquila, si? donde está Mía?
Paula- no te preocupes, Mía está bien... duerme en mi cama
Suspire un poco más relajado pero continué con mi mirada en Paula y comencé a acariciarla dulcemente al notar que su llanto no cesaba.
Pedro- me queres contar que paso? supuse que estarías en lo de tu mama... paso algo con ella?
Ella solo asintió sin mirarme.
Pedro- no puedo verte llorar, por favor... - le dije volviendo a abrazarla ella respondió aun mas fuerte a este y hundió su cabeza en mi hombro sin contener sus lagrimas.
Paula- soy una boluda! ni siquiera sé porque lloro!
Pedro- lloras porque paso algo...ahora me podes decir que paso?
Paula- no sé si contarte- me dijo aun abrazada a mí.
Pedro- me involucra, no?
La sentí asentir sobre mi hombro.
Decidí respetar su silencio, sabía que cuando ella sienta fuerzas me lo iba a decir. Luego de algunos minutos, se separo, y con su voz quebradiza me dijo:
Paula- prácticamente me echaron de mi casa cuando me vieron entrar con Mía en brazos, mi mama no paro de decirme que me usabas, y que no debía hacerme cargo de una beba que no era mi hija.
Termino de decirme eso y largo su llanto desconsolado. Sabía que Paula no coincidía con los dichos de su mama, por eso estaba tan angustiada. Obviamente qué pensaría eso, porque con Paula no éramos nada… por ahora, pero realmente sus palabras habían sido muy crueles hacia Paula.
Paula- yo te juro que no pienso eso! - me dijo entre lagrimas- me hizo pasar un momento horrible, no sé porque dijo lo que dijo ni siquiera te conoce!!
Pedro- no te preocupes, yo sé que no pensas eso... y la reacción de tu mama es más que entendible! Yo fui el que hice mal dejándote a Mía...
Paula- no! yo me ofrecí a cuidarla! vos no tenes nada que ver! además lo que me duele es que mi mama me haya tratado así, no es que me arrepienta de cuidarla, mas allá de eso ultimo, nos divertimos mucho- me dijo intentando sonreír.
Luego de que las aguas se calmaran, le propuse que comamos algo, ya era bastante tarde, y el día había sido bastante agotador. Al rato, nos pusimos a ver una peli, y Pau cada vez se iba recostando más en mi pecho y notaba como su respiración iba tranquilizándose, hasta que note que sus ojos se habían cerrado por completo. Decidí levantarla con todo el cuidado para no despertarla. La acosté en su cama, luego de quitarle sus zapatillas y taparla, tome a Mía y la lleve hacia el living. Antes de irme, tome un papel, y le deje una nota que decía:
“Mañana a las 4 de la tarde te paso a buscar, no acepto un NO como respuesta, y no permito que me hagas ningún tipo de preguntas, es una sorpresa. Te queremos, Pedro y Mía”.
Así partí hacia mi casa, totalmente decidido a realizar lo que me había propuesto. Una vez que acomode todo, tome mi teléfono, y comencé a realizar varios llamados. Ya era domingo de madrugada, no era el mejor horario para organizar todo esto, pero era solamente hablar con gente de confianza, que sabría que a esa hora estarían despiertos.
Al separarnos, le dije con desesperación.
Pedro- tranquila, si? donde está Mía?
Paula- no te preocupes, Mía está bien... duerme en mi cama
Suspire un poco más relajado pero continué con mi mirada en Paula y comencé a acariciarla dulcemente al notar que su llanto no cesaba.
Pedro- me queres contar que paso? supuse que estarías en lo de tu mama... paso algo con ella?
Ella solo asintió sin mirarme.
Pedro- no puedo verte llorar, por favor... - le dije volviendo a abrazarla ella respondió aun mas fuerte a este y hundió su cabeza en mi hombro sin contener sus lagrimas.
Paula- soy una boluda! ni siquiera sé porque lloro!
Pedro- lloras porque paso algo...ahora me podes decir que paso?
Paula- no sé si contarte- me dijo aun abrazada a mí.
Pedro- me involucra, no?
La sentí asentir sobre mi hombro.
Decidí respetar su silencio, sabía que cuando ella sienta fuerzas me lo iba a decir. Luego de algunos minutos, se separo, y con su voz quebradiza me dijo:
Paula- prácticamente me echaron de mi casa cuando me vieron entrar con Mía en brazos, mi mama no paro de decirme que me usabas, y que no debía hacerme cargo de una beba que no era mi hija.
Termino de decirme eso y largo su llanto desconsolado. Sabía que Paula no coincidía con los dichos de su mama, por eso estaba tan angustiada. Obviamente qué pensaría eso, porque con Paula no éramos nada… por ahora, pero realmente sus palabras habían sido muy crueles hacia Paula.
Paula- yo te juro que no pienso eso! - me dijo entre lagrimas- me hizo pasar un momento horrible, no sé porque dijo lo que dijo ni siquiera te conoce!!
Pedro- no te preocupes, yo sé que no pensas eso... y la reacción de tu mama es más que entendible! Yo fui el que hice mal dejándote a Mía...
Paula- no! yo me ofrecí a cuidarla! vos no tenes nada que ver! además lo que me duele es que mi mama me haya tratado así, no es que me arrepienta de cuidarla, mas allá de eso ultimo, nos divertimos mucho- me dijo intentando sonreír.
Luego de que las aguas se calmaran, le propuse que comamos algo, ya era bastante tarde, y el día había sido bastante agotador. Al rato, nos pusimos a ver una peli, y Pau cada vez se iba recostando más en mi pecho y notaba como su respiración iba tranquilizándose, hasta que note que sus ojos se habían cerrado por completo. Decidí levantarla con todo el cuidado para no despertarla. La acosté en su cama, luego de quitarle sus zapatillas y taparla, tome a Mía y la lleve hacia el living. Antes de irme, tome un papel, y le deje una nota que decía:
“Mañana a las 4 de la tarde te paso a buscar, no acepto un NO como respuesta, y no permito que me hagas ningún tipo de preguntas, es una sorpresa. Te queremos, Pedro y Mía”.
Así partí hacia mi casa, totalmente decidido a realizar lo que me había propuesto. Una vez que acomode todo, tome mi teléfono, y comencé a realizar varios llamados. Ya era domingo de madrugada, no era el mejor horario para organizar todo esto, pero era solamente hablar con gente de confianza, que sabría que a esa hora estarían despiertos.
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