Al otro día me desperté por el bullicio de la gente que entraba y salía de la clínica. Esta muy contracturado, ya que había dormido en la sala de espera y una silla muy incómoda, pero a pesar de eso estaba mucho más distendido, tenía ganas de dejar todo atrás y empezar una nueva vida con mi hija y olvidarme de todo a pesar de que iba a ser muy difícil. Me parece que esta actitud la tome luego de haber tenido esa charla con Paula, muchos consejos no había recibido por parte de ella, pero lo más importante me había escuchado y me había contenido, cuando no tenía a nadie al lado mío.
Decidí ir a tomar un buen desayuno al mismo bar de ayer, con la esperanza de encontrarme a Paula y poder contarle que estaba mucho mejor gracias a ella, la verdad no entendía por qué pensaba tanto en ella, no era nadie en mi vida, pero si me ayudo mucho ayer, que era cuando más lo necesitaba.
Me dirigí hacia el bar, me senté con toda la ilusión de volver a ver a Paula para contarle lo bien que me hizo su compañía, pero nunca la vi. Luego de dos horas, alrededor de las 10 de la mañana, comencé mi regreso hacia la clínica donde el médico me había dicho que pasara por la recepción a firmar unos papeles y ya podría retirarme a mi casa con mi hija. Una vez que realice todo lo indicado por el médico, tome en brazos a mi niña y mientras esperaba un remis para volverme a mi casa, Mía comenzó a inquietarse y a llorar, cada vez con más fuerza, algo que se iba de mis manos, no sabía cómo hacer para que se calmara. La gente me miraba, los gritos de Mía cada vez se hacían más fuerte y yo sin poder hacer nada, me sentía un inútil. De repente siento alguien que me pregunta si necesitaba ayuda, y quien era si ella… Paula.
En respuesta yo solo la mire suplicante.
Paula-así que ella es la famosa Mía?- me pregunto tiernamente
Pedro- si- le conteste un poco exasperado por el llanto de la bebe al tiempo que la acomodaba en todas las posiciones posibles pero parecía que ninguna lograba calmarla, ya no sabía qué hacer, no encontraba forma de parar su llanto y cada minuto que pasaba no hacía más que comprobar que nunca podría solo con ella. Tenía con ella apenas minutos y ya sentía no poder mas, no quería imaginarme lo que sería una vida así, solo.
Paula solo me miraba mordiéndose el labio como si se debatiera entre decir o no algo, hasta que finalmente me tendió sus brazos y pregunto
Paula- puedo?-
Yo lo dude unos momentos, después de todo no dejaba de ser una desconocida y Mía era lo más preciado para mí, pero tampoco podía negar que Paula no era una más, ella había sido la única en escucharme cuando yo lo necesitaba y eso me era suficiente para confiar en ella, así que pase a la bebe que continuaba llorando desconsoladamente de mis brazos a los de Paula.
Ella la tomo delicadamente y la acuno en sus manos mirándola fijamente, como si pudieran mantener una especie de comunicación con solo mirarse, Mía calmo notablemente su llanto y yo sin poder creerlo las miraba enternecido... Paula se acerco lentamente a la cabeza de mi hija y le dio un pequeño beso en su frente que sorprendentemente la termino de tranquilizar, su llanto dejo de escucharse y yo no pude más que derramar una lagrima, supongo descargando la tención y los nervios contenidos hasta ese momento.
Paula- es hermosa- me dijo mirándome para luego volver a mirar a mi hija y acariciarla dulcemente.
Pedro- no voy a poder...- me descargue cubriendo mi cara con las manos.
Paula- por que decís eso? claro que vas a poder...-
Pedro- Paula hace al menos una hora estoy tratando calmarla y no pude, llegas vos y en con solo alzarla la calmas!- le dije casi gritando, como si ella pudiera tener algún tipo de culpa, pero estaba cegado por el miedo de no saber cómo actuar ni que hacer a partir de ahora.
La bebe comenzó a llorisquear nuevamente luego de escucharme, Paula rápidamente volvió su atención a ella y logro calmarla nuevamente, lo cual provoco una mas bronca en mi y cayendo desarmado sobre la pared le digo de forma suplicante
Pedro- no sé qué hacer! ella necesita una mama! - le dije dejando derramar mis lagrimas
Paula- ella te necesita a vos Pedro...- me dijo acercándose para darme la bebe
Pedro- pero va a llorar!-
Paula- tranquilo... si vos estas bien y calmado ella lo va a estar.... dale! intentalo- me dijo poniendo a la bebe en mis brazos.
Al principio Mía se removió como intentando volver con Paula, yo solo la acomode y como me dijo, intente calmarme y la abrase a mi cuerpo. Ella increíblemente no lloraba.
Paula- viste que podes...
Yo solo baje la cabeza avergonzado por la situación que la había hecho pasar, aun no entendía por qué ella era tan… comprensible conmigo.
Paula-así que ella es la famosa Mía?- me pregunto tiernamente
Pedro- si- le conteste un poco exasperado por el llanto de la bebe al tiempo que la acomodaba en todas las posiciones posibles pero parecía que ninguna lograba calmarla, ya no sabía qué hacer, no encontraba forma de parar su llanto y cada minuto que pasaba no hacía más que comprobar que nunca podría solo con ella. Tenía con ella apenas minutos y ya sentía no poder mas, no quería imaginarme lo que sería una vida así, solo.
Paula solo me miraba mordiéndose el labio como si se debatiera entre decir o no algo, hasta que finalmente me tendió sus brazos y pregunto
Paula- puedo?-
Yo lo dude unos momentos, después de todo no dejaba de ser una desconocida y Mía era lo más preciado para mí, pero tampoco podía negar que Paula no era una más, ella había sido la única en escucharme cuando yo lo necesitaba y eso me era suficiente para confiar en ella, así que pase a la bebe que continuaba llorando desconsoladamente de mis brazos a los de Paula.
Ella la tomo delicadamente y la acuno en sus manos mirándola fijamente, como si pudieran mantener una especie de comunicación con solo mirarse, Mía calmo notablemente su llanto y yo sin poder creerlo las miraba enternecido... Paula se acerco lentamente a la cabeza de mi hija y le dio un pequeño beso en su frente que sorprendentemente la termino de tranquilizar, su llanto dejo de escucharse y yo no pude más que derramar una lagrima, supongo descargando la tención y los nervios contenidos hasta ese momento.
Paula- es hermosa- me dijo mirándome para luego volver a mirar a mi hija y acariciarla dulcemente.
Pedro- no voy a poder...- me descargue cubriendo mi cara con las manos.
Paula- por que decís eso? claro que vas a poder...-
Pedro- Paula hace al menos una hora estoy tratando calmarla y no pude, llegas vos y en con solo alzarla la calmas!- le dije casi gritando, como si ella pudiera tener algún tipo de culpa, pero estaba cegado por el miedo de no saber cómo actuar ni que hacer a partir de ahora.
La bebe comenzó a llorisquear nuevamente luego de escucharme, Paula rápidamente volvió su atención a ella y logro calmarla nuevamente, lo cual provoco una mas bronca en mi y cayendo desarmado sobre la pared le digo de forma suplicante
Pedro- no sé qué hacer! ella necesita una mama! - le dije dejando derramar mis lagrimas
Paula- ella te necesita a vos Pedro...- me dijo acercándose para darme la bebe
Pedro- pero va a llorar!-
Paula- tranquilo... si vos estas bien y calmado ella lo va a estar.... dale! intentalo- me dijo poniendo a la bebe en mis brazos.
Al principio Mía se removió como intentando volver con Paula, yo solo la acomode y como me dijo, intente calmarme y la abrase a mi cuerpo. Ella increíblemente no lloraba.
Paula- viste que podes...
Yo solo baje la cabeza avergonzado por la situación que la había hecho pasar, aun no entendía por qué ella era tan… comprensible conmigo.
Continuara…
Comentennnn! Espero que les guste
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