Pedro- pero... estabas entrando recién...-
Paula- es que... perdón, si? pero no quiero hablar!- me dijo sin mirarme a los ojos a lo que yo la solté rápidamente, no entendía su actitud, hasta hace unos minutos me decía estar si la necesitaba y ahora me esquivaba! no tenia porque estar tampoco, éramos dos completos desconocidos, solo que ahora había empezado a sentir la necesidad de hablarlo con alguien, para descargarme, para pedir un consejo... no sé realmente que buscaba, pero si sentía que Paula podría ser la persona indicada para hablar, alguien que no me conoce, una mujer con una mirada objetiva era lo que necesitaba en ese momento, aunque por lo visto ella no sentía lo mismo.
Pedro- está bien, solo que estuve pensando y tal vez si necesite hablar con alguien, pero no te preocupes! no me conoces, no soy nadie para pedirte que te quedes- le dijo dándome le vuelta para regresar a mi mesa, mientras pasaba la mano por mi rostro para evitar que las lagrimas volvieran salir, pero pare en seco cuando la escuche gritar
Paula- Pedro!!
Lentamente volví a mirarla y espere que continuara.
Paula- hablemos...- me pidió tímidamente, yo solo continué mi camino hacia la mesa y cuando me senté allí observe que Paula continuaba parada en el mismo lugar por lo que la mire insinuando que se sentara, a lo que respondió rápidamente.
Una vez sentados allí, ambos nos mantuvimos solo mirándonos unos momentos sin saber que decir o como empezar hasta que ella rompió el silencio.
Paula- estas mejor? digo... te vez mejor que en la clínica
Pedro- mejor puede ser, bien nunca- le confesé
Paula-y mejor porque? si se puede saber...
Pedro- no se... tal vez alguien que me prestó su oído me levanto el ánimo...- le sonreí como pude a pesar de la angustia que tenia dentro y ella me respondió de igual forma, aunque la sonrisa de ella no podía comparase en nada con algo que hubiera visto antes, era inexplicablemente tranquilizadora. Lo cual ayudo y mucho para que tome coraje y viendo que ella no me preguntaría nada comencé- anoche nació mi hija- le dije y mi voz titubeo al decir mi hija, pero así la sentía y no podía ni quería verla de otra forma.
Paula- pero eso es una buena noticia!- me contesto entusiasmadamente aunque rápidamente borro su sonrisa al notar que las lagrimas volvían a caer por mi rostro- ella está bien? le paso algo a la bebe?- se preocupo a lo que yo a pesar del dolor logre sonreír.
Pedro- no... Ella está bien, muy bien según los médicos...
Paula- entonces?-
Pedro- su madre... ella nos... abandono- le dije al tiempo que mi voz volvía quebrarse al decir esa última palabra, no supe en qué momento se movió pero no tarde mucho en sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo y su mano dulcemente acariciar mi espalda, consolándome.
Paula- tranquilo... no llores- me dijo y pude notar por su voz que ella también lloraba
Me separe limpiando mis lagrimas y ella se sentó a mi lado.
Paula- estaban separados o...
Pedro- estábamos juntos- le aclare secamente intentando retener las lagrimas, no quería volver a llorar frente a ella.
Paula- cuando paso?- me pregunto dudosa
Pedro- hoy... encontré una carta en su habitación cuando llegue a la clínica para conocer a Mía, ella ya no estaba.
Paula- Mía? ese es el nombre de la bebe? que lindo!- me dijo sonriendo
Pedro- si...gracias- le contesto tímidamente, por algún motivo el nerviosismo comenzaba a apoderarse de mí, no sabía que decir en ese momento, además de que no quería hablar demasiado para no volver a llorar, así que se produjo un incomodo silencio entre nosotros.
Ella por unos minutos se dedico solo a mirarme provocando que apartara la mirada avergonzado, hasta que finalmente me pregunto.
Paula- como estas vos?
Pedro- perdido... no sé qué hacer, como voy a criar a mi hija solo?- pregunte mas para mi mismo que a ella.
Paula- vas a poder...estoy segura!-
Yo la volví a mirar a los ojos y le sonreí agradecido.
Paula- estaban separados o...
Pedro- estábamos juntos- le aclare secamente intentando retener las lagrimas, no quería volver a llorar frente a ella.
Paula- cuando paso?- me pregunto dudosa
Pedro- hoy... encontré una carta en su habitación cuando llegue a la clínica para conocer a Mía, ella ya no estaba.
Paula- Mía? ese es el nombre de la bebe? que lindo!- me dijo sonriendo
Pedro- si...gracias- le contesto tímidamente, por algún motivo el nerviosismo comenzaba a apoderarse de mí, no sabía que decir en ese momento, además de que no quería hablar demasiado para no volver a llorar, así que se produjo un incomodo silencio entre nosotros.
Ella por unos minutos se dedico solo a mirarme provocando que apartara la mirada avergonzado, hasta que finalmente me pregunto.
Paula- como estas vos?
Pedro- perdido... no sé qué hacer, como voy a criar a mi hija solo?- pregunte mas para mi mismo que a ella.
Paula- vas a poder...estoy segura!-
Yo la volví a mirar a los ojos y le sonreí agradecido.
En un momento me doy cuenta que ella estaba pendiente de su hora, decidí pagar los cafés y le ofrecí volver a la clínica juntos. Una vez que llegamos nos despedimos y cada uno partió para lugares diferentes en ese gran edificio.
Yo, obviamente me iba a quedar allí toda la noche no me iba a separar de al lado de mi hija. Mañana ya la llevaría a casa conmigo, y allí me encargaría de comunicarles a todos, todo lo ocurrido. Al rato, cuando ya en la clínica no quedaba casi nadie, me puse a pensar en ella… si en Paula, una chica que no conocía y que se ofreció a contenerme, con una sonrisa increíble y una mirada que me transmitía paz y seguridad, lo único que pensaba en ese momento era volver la a ver.
Continuara…
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