viernes, 10 de agosto de 2012

Capitulo 61

Sentí los brazos de Paula deslizarse a mi alrededor, al principio los sentí inseguros pero pronto me di cuenta que en verdad era que estaba temblando. Se sentó en el piso para que quedara su cara frente a la mía, pero al ver que yo me negaba a apartar las manos que ocultaban mi cara, simplemente me rodeo con sus brazos y hundió su cara en mi cuello donde pude sentir como ella también derramaba lagrimas impotentes. La escuche maldecir con frustración al tiempo que se acomodaba de manera tal que pudiera acunarme en sus brazos como si fuera un niño pequeño. Lo necesitaba, necesitaba llorar todo lo que había pasado y que alguien finalmente me consolara diciéndome que todo estaría bien. Fue cuando se acerco para darme un beso en mi frente, cuando reaccione y respondí a su abrazo. Ella me sostuvo fuertemente, sin saber cuánto se lo agradecía. Lloramos juntos un bueno rato, sin emitir palabras, no eran necesarias en verdad. El que simplemente estuviera allí, sosteniéndome y consolándome, era más de lo que podría pedir.
Paula- Es tu hija, que nadie te haga creer lo contrario. Vos estuviste con ella cuando nació, vos la cuidaste, vos estas cuando llora, jugas con ella, ella te reconoce como su padre, no creo ser la única que ve su sonrisa cada vez que te ve a vos.- le dijo cuando ambos lograron calmarse pero sin aun separarse
Pedro- y que si aparece? Que si llega un tipo un día diciendo que es el padre de Mía? Yo… yo, no sé qué haría Paula!- le confesé, por primera vez poniendo en palabras lo que ni siquiera me había animado a formular en mi mente antes.
Paula-Eso no va a pasar, pero si llega a pasar…no vas a estar solo, voy a estar con vos y juntos vamos a enfrentar lo que sea, pero a Mía no te la van a quitar, jamás! Ni siquiera lo imagines porque es imposible, está bien?
La presione mas fuerte contra mí antes de finalmente soltarla,
Pedro- no te enojaste entonces?
Ella pareció desconcertada ante mi pregunta
Paula- enojada? Porque estaría enojada?
Pedro- porque te lo oculte, no te conté la verdad- le dije evitando su mirada
Paula- Pedro,- dijo en un susurro al tiempo que acariciaba mi mejilla y me daba la vuelta para que la mirara- vos crees realmente que podría enojarme por eso? Que después de lo que me contaste me daría la cara para enojarme?- me dijo con una sonrisa que se veía perdida en su rostro empapado de lagrimas.
Pedro- gracias,- le dije aun un poco aturdido y desconectado, ante lo cual Paula aferro mi rostro entre sus manos para evitar que apartara la mirada y cuando tuvo toda mi atención, me dijo seriamente
Paula-Te admiro Pedro, vos crees que cualquier hombre hubiera hecho lo que vos hiciste? Otro en tu lugar hubiera buscado el padre y se la hubiera entregado limpiándose las manos al enterarse que era producto de un engaño, pero vos te hiciste cargo a pesar de que no solo no era tu hija si no que su madre los abandono a ambos.
Pedro- Te amo- Fue lo único que pude decirle luego de sus palabras, no abarcaban totalmente lo que sentía por ella, pero eran las únicas que se le venían a su mente en ese momento.
Paula- Yo también te amo.
Fue en ese momento que ambos nos acercamos para que nuestros labios se puedan unir, pero el llanto de Mía nos interrumpió, y ambos riendo nos dirigimos a buscarla a la habitación.
Una vez que entramos Mia movia rápidamente sus bracitos pidiendo que alguien la alzara. Paula la alzo y comenzó a abrazarla y besarle su cabecita, asi ella se fue calmando y nos acostamos los tres en la cama, en donde nos quedamos dormidos, abrazados.

sábado, 4 de agosto de 2012

Capitulo 60


Paula se separo, y sin decir nada se dirigió al sillón. Sin decir nada la seguí y me senté a su lado. En silencio la observaba y notaba su mirada perdida, con algunas lagrimas en sus ojos.
No sabía qué hacer, como explicarle aunque sabía que tenía que hacerlo pronto antes de que su mente vagara en ideas que no eran las acertadas. Abrí repetidas veces mi boca para romper el silencio pero ninguna de ellas pude encontrar la voz para hacerlo. Ambos evitábamos vernos ahora, con lágrimas en los ojos cada uno metido en sus pensamientos. Hasta que finalmente regañándome por ser tan cobarde tome valor y comencé
Pedro- cuando me entere que Mía había nacido, no te puedo explicar la felicidad que sentía adentro mío. No me alcanzan las palabras para hacerlo. Estaba en el trabajo y cuando me llamaron de la clínica, no me importo nada, sali corriendo directo para allá. En ese momento, yo estaba muy enamorado de Lucia. Nos veía ya con nuestra hija jugando en el parque, en su primer día del jardín, todo, siempre juntos. No había fisuras en todo lo que planeaba, nunca dude, ni del amor que sentía hacia ella ni el que yo creía ella me tenía. No sabía que habían internado a Lucia para tener a la bebe, así que me sorprendió el llamado pero no le di mucha importancia, supuse que no había habido tiempo de hacerlo. Cuando llegue, me informaron que Mía ya había nacido y que podía pasar a ver a Lucia, que a la bebe la llevarían luego a la habitación. Eso hice,- se me hizo un nudo en la garganta al llegar a ese punto, lo recordaba como si hubiera sido hoy mismo, y aunque estos meses el dolor parecía haberse apaciguado, ahora se daba cuenta que era una ilusión, algo que quería creer. En verdad sentía el dolor destrozándolo por dentro como el día que se entero. No era algo de lo cual uno se recupera, era algo con lo que tendría que aprender a vivir.- claro que ella no estaba ahí, pensé que me había equivocado de habitación y estaba por irme cuando me llamo la atención una carta sobre la cama. Me acerque y tenía mi nombre-Paula hizo ademan de querer abrazarme, pero se detuvo y dejo caer su mano a medio camino- La carta no solo decía que nos abandonaba a mí y a Mía, Paula. También decía que me había engañado, en realidad ella dice que fue en los días en que estuvimos peleados, pero nunca estuvimos más de una semana peleados así que entenderás si no le creo. No decía quien era el tipo, pero decía que la bebe era su hija y no mía.- Recordé a la vez lo que paso después, cuando me llevaron con Mía, la vi y la tuve en mis brazos por primera vez, a pesar de las lagrimas una sonrisa cruzo mi rostro y me miro fijamente al notarla- Sabes, Mía no tenia nombre aun, pero cuando me llevaron con ella y la vi, supe inmediatamente que me importaba muy poco lo que esa carta dijera, esa bebe era mi hija. Era Mía.
La fuerza que use para lograr contarle la verdad a Paula, me abandono en el instante en que termine de hacerlo y me derrumbe ahí mismo, con la cara enterrada en mis manos y mi cuerpo convulsionándose con el llanto. No me importo en ese momento haber llorado frente a Paula más de lo que mi ego varonil consideraba correcto. Sentí que después de mucho tiempo por fin estuviera llorando el abandono, la horrible verdad que Lucia había dejado atrás, todo lo que había pasado y lo que había sufrido. Mía me había mantenido en pie todo este tiempo, también Paula había sido un gran apoyo. Me había visto obligado a no perder la compostura por mi hija, a seguir adelante casi como si todo lo que había pasado no me hubiera afectado. Pero no podía engañarme a mí mismo por más tiempo. Ahora con el recuerdo vivo dentro de mí, siento el dolor consumiéndome en carne en propia. Toda la ilusión que construí hasta este momento, la mentira que me obligue a creer, la barrera que impedía a la verdad alcanzarme, lo sentí todo destruyéndose dentro mío. Que iluso fui si creí que podía hacer como si la verdad no existiera, algún día iba a tener que enfrentarla, y ahora sentía las consecuencias de no haberlo hecho antes.

Capitulo 59


Era papa con Mía en brazos, rápidamente le grite que me diera un minuto y corrí a la habitación a cambiarme. Me asuste tanto por el hecho de que mi papa viniera de madrugada que ni me preocupe por ponerme la remera, volví en cuero a atenderlo. Cuando abrí la puerta lo primero que note fue los ojos llorosos de Mía, que al verme comenzó a llorar, la tome inmediatamente en mis brazos a medida que me alejaba de la puerta para que mi padre entrara. Mía se calmo con mi abrazo y hasta se acomodo en ellos entrecerrando sus ojitos para dormir.
Pedro- que paso?- le pregunte a mi papa en un susurro cuando logre que Mía se durmiera
Horacio- la verdad, ni yo ni caro podíamos hacerla dormir, lloraba mucho supuse que te extrañaba...espero no haberte arruinado ningún plan
Me reí de como buscaba con la mirada algún indicio de que había interrumpido algo pero al no encontrar nada se volvió de nuevo a mi
Pedro- está bien papa, no interrumpiste nada y gracias por traerla, - le dije al tiempo que besaba la cabecita de Mía
Mientras intentaba sacar a mi papa de mi casa, no de malo, pero estaba Paula en mi cama, durmiendo y encima desnuda. Por suerte, se tenía que volver rápido a Mármol, así que me dejo el bolso de Mía, y se fue.
Antes de volver a la cama, me dirigí a la cocina a preparar la mamadera para Mía. Estaba muy concentrado con Mía en brazos, cuando siento unos brazos que comenzaban a abrazarme por la cintura, me di vuelta y no pude resistirme en besarla, estaba toda dormidita, pero divina como siempre, y si, que iba a decir yo no? Luego que termine, nos dirigimos los tres a la cama.
Paula se acostó con Mía sobre su pecho y yo a su lado me dedique a acariciar la espalda de mi hija que ahora con sus ojitos abiertos nos observaba a ambos.
Paula- es hermosa, salió a vos…- dijo dulcemente, pero mi cuerpo se tenso inmediatamente dejando de acariciarlas súbitamente- que paso?- me dijo Pau notando el cambio en mi cara
Pedro- nada nada- conteste mientras evitando su mirada desconcertada y me acostaba con la mirada fija en el techo
Paula- no me digas que no pasa nada si es evidente que algo paso,
Hice una mueca de dolor ante el recordatorio de las palabras de Pau y a cuanto deseaba que fuera así realmente. Ignorando lo que había dicho me incorpore para salir de la habitación antes que Pau notara mis lagrimas, pero ella fue más rápida y tomándome fuertemente del brazo me giro para obligarme a mirarla. Mía se removía incomoda en sus brazos pero Paula no me soltó.
Paula- Pedro decime que pasa, me estas asustando
Pedro- no tengo ganas de hablar de eso, es tan difícil de entender? Solo no tengo ganas!- le dije frustrado
Paula- ganas de hablar de que Pedro? no entiendo nada!- grito de repente, a lo que ambos nos quedamos mirándonos en silencio, hasta que finalmente me solté bruscamente de su agarre y salí dando un portazo de la habitación.
Ya no podía mas, las palabras de Paula me dejaron pensando, y había decidido que cuanto antes debía decirle toda la verdad. Era algo muy complicado para mi, tenía miedo a que se enojara conmigo por haberle ocultado la verdad durante estos dos meses y medio, pero la verdad era que yo no sabía cómo enfrentar la realidad y para mi Mía era mi hija, mas allá de todo.
Me fui directo a la cocina y me apoye aturdido en la encimera intentando aclarar mi mente. Pude haber estado minutos u horas en la misma posición, pero mi mente continuaba siendo una maraña de pensamientos. A pesar de no haber hablado, sentí los pasos de Paula tras de mí. Se acerco lentamente como si tuviera miedo de que me pusiera a gritarle que se valla de un momento a otro, yo solo me gire para mirarla sobre mi hombro y cuando estuvo lo suficientemente cerca me derrumbe en sus brazos. Nos mantuvimos abrazados un largo tiempo, Paula seguía sin emitir palabra solo acariciaba mi espalda consolándome. No pude aguantarlo más y entre sollozos logre decir
Pedro- Mía no es mi hija, Paula--

domingo, 29 de julio de 2012

Capitulo 58


Una vez que estacione el auto en el lugar, y vi como Paula giro automáticamente su cabeza para mirarme fijo a los ojos, la verdad que el corazón se me paro por algunos segundos, pero luego acaricio mi frente diciendo
Paula- Por qué haces esto?
Pedro-no es obvio? para que nos divirtamos un rato, no te gusta la idea?
Paula-a un boliche? por mi podríamos habernos divertido en casa y era lo mismo, a vos te gusta salir a bailar?
Pedro- a vos no? pensé que si!- le dije desconcertado, lo que menos me imaginaba era esta reacción
Paula- me encanta, pero... a vos no
Pedro- Paula si te traje acá es porque quiero pasar un rato juntos, es verdad que este tipo de salidas me quiten el sueño, pero..lo único que me importa es que voy con vos.
Paula- pero sabes que si yo elijo queda…
Pedro- nos ahorramos el mismo discurso de siempre? Ya lo sé casi de memoria, ahora bajemos, estamos un rato y después nos vamos a casa.
Así fue que bajamos del auto, y nos dirigimos hacia la entrada. Ya me empezaba a poner incomodo, algunos chicos comenzaban a mirar a Paula y eso a mí no me gustaba nada, o por lo menos que no sean tan evidentes. Luego de haber pasado unos 15, 20 minutos adentro yo ya me quería ir, no sabía cómo me había desacostumbrado tanto, si antes vivía de joda y era lo que no me podía faltar porque si no, moría.
Definitivamente la estaba pasando mal, Paula bailaba y tomaba, mientras yo miraba como se divertía, ella me insistió al principio de ir a bailar pero se dio cuenta que no tenía ganas entonces comenzó a hacerlo sola. Cada tanto se le acercaba algún que otro chico, pero nada para alarmarse Paula los corría rápidamente. En un momento me dirijo a la barra para pedir una bebida, y cuando me doy vuelta veo a un chico intentando manosear a Paula. No lo dude ni un segundo, largue el trago e inmediatamente tome al chico de su camisa y lo corrí para un costado. Paula, no dijo nada, cosa que me sorprendió, me agarro y comenzamos a bailar nuevamente.
Me abrazo hundiendo su cara en mi cuello a medida que nos movíamos al ritmo de la música
Paula- vamos a casa, si?
Pedro- te cansaste?- le dije evitando demostrar lo aliviado que estaba de salir de allí
Paula- no es eso...solo que, no te parece que nos divertiríamos mas en casa, solos, en la habitación, menos ropa...
Pedro- también puede ser en el living, la cocina...- dije besándola, pero ella se aparto
Paula- Pedro!!- dijo sonrojada
Pedro- sos increíble Paula, me provocas y después me retas cuando te sigo el juego?- le dije riendo
Paula- salgamos de aquí, dale?
Fue así que decidimos irnos. Debo confesar que para mí fue un gran alivio, una vez que llegamos a mi edificio, subimos a mi casa, y lo primero que hice fue tomar mi celular y pidiéndole perdón a Paula, le mande un mensaje a mi hermana para ver cómo estaba Mía. Ella solo sonrió, se acerco a mí, y allí comenzamos a besarnos de una manera muy tierna, demostrando todo el amor que nos teníamos.
Poco a poco, entre caricias, el beso fue tornándose más pasional. Sin separarnos ni un centímetro, nos encaminamos directo a la habitación. La tire delicadamente sobre la cama y entre besos nos fuimos desasiendo de la ropa. Había amor en cada caricia y en cada palabra, era una sensación increíble el estar con una persona que te demuestra a cada segundo el amor que siente y por el cual uno también daría todo. No había placer más grande que hacer el amor, no cuando este implicaba mucho más que sexo.
Al otro día, va mejor dicho unas horas después, el timbre me despertó. Un domingo a las 9 de la mañana quien podría ser? Que ganas de hinchar. Me levante antes de que Pau se despertara y atendí el portero, pero lindo susto me pegue cuando me entere quien estaba en la puerta del edificio.

sábado, 28 de julio de 2012

Capitulo 57


No sentí a Paula acercarse hasta que sus manos rodearon mi cintura. Sobresaltado gire al tiempo que limpiaba mis lágrimas. Pero no fui lo suficientemente rápido, ya que Pau tomo mis manos alejándolas de mis ojos y me miro sorprendida
Paula- que paso?- me dijo después de un incomodo silencio en que solo nos miramos. Yo avergonzado solo ladee el cuadro frente a ella para que lo tomara. Cuando vio la foto su cara pareció iluminarse y un sonrisa apareció en sus labios
Paula- ella estaría orgullosa de vos, lo sabes, no?- me dijo acariciándome a lo que solo asentí.
Paula- y de Mía, estoy segura que la está cuidando de allá arriba.
Pedro-lo se,- le dijo sonriendo también, mientras la tomaba entre mis brazos, abrazándola con fuerza, intentando expresarlo lo bien que me hacía sentir y lo agradecido que estaba. Ella me dio un corto beso antes de separarse y dirigirse enérgicamente a la cocina al tiempo que gritaba a mi padre si necesitaba ayuda con la cena. Yo más que feliz la seguí en busca de mi hija.
Luego de finalizar una cena más que amena con mi padre, donde la verdad había tratado a Pau de la mejor manera, cosa que me alegraba y mucho y me sorprendió, ya que, por suerte, no había hecho ningún tipo de comentario con respecto a mi pasado, o alguna que otra ex noviecita, si no que ahí si hubiese pasado mucha vergüenza enfrente a mi novia, no por nada, pero era mejor no recordarlo. 
Decidimos emprender viaje hacia donde iba a sorprender a Pau. La verdad es que me daba cierto miedo dejar otra vez sola a Mía, y mas con mi papa, por más de que mi hermana llegaría en algunos minutos, sentía culpa, pero la verdad es que no lo hacía siempre, y esta vez, era una ocasión mas que especial!
Paula- adonde vamos Pedro? - me dijo cuando estábamos de vuelta a capital
Pedro- mm no te voy a decir...
Paula- Pedro! - Me grito- necesito saber si me tengo que cambiar!
Pedro- bueno, mejor pasamos por tu casa y ahí te digo que te pones, dale?-
Paula- que sos asesor de moda ahora?
Pedro- no, pero sé que te podes poner sin necesidad de decirte donde vamos - le dije sonriéndole
La verdad que lo que se me había ocurrido no era la gran cosa, pero la idea era divertirnos, pasar un buen rato juntos volviendo por así decirlo a la juventud. Por un lado yo estaba contento ya que sentía que a ella le iba a gustar, además la mama no quería que deje de hacer este tipo de cosas por estar conmigo y con mi hija, pero por el otro lado temía por su reacción, ya que ella me había dicho una y mil veces que ella hacia lo que quería, y que nadie la obligaba a estar conmigo y Mía. Así que, luego de pensarlo bastante me decidí en llevarla a este lugar.
Llegamos a su departamento, y nos dirigimos a su habitación, ella se sentó en su cama y yo abrí su ropero. Comencé a revolver, mientras notaba la mirada inquietante de ella. Una vez que encontré lo que quería, se lo deje arriba de la cama, le di un beso y salí de la habitación para que se cambie tranquila.
Luego de casi una hora salió de la habitación y no pude más que quedarme boquiabierto ante ella sin emitir palabra. Hermosa era poco. Se había maquillado y añadido algunos detalles al vestido que le había dejado, y ahora que lo veía en ella, era extremadamente corto, por lo que arrepentí al minuto de verla de haberle sugerido ese.
Paula- y? como estoy?
Pedro- mm Pau, no tenes un vestido más largo mejor? cuando lo vi no parecía tan corto...
Paula- ay Pedro! No es corto! a mi me parece que me queda bien, o no?
Pedro- te queda perfecto, solo que no quiero que te anden mirando mucho…
Paula se acerco y comenzó a besarme, obviamente me convenció de dejarse ese vestido, diciendo que solamente estaba vestida para mí. 
Luego de esperar un ratito que ella se terminara de preparar bien, emprendimos viaje hacia ese lugar, Paula, trataba de entender a dónde íbamos, pero no lograba descifrar del todo el lugar, hasta que llegamos y Paula automáticamente me miro con una cara que me preocupo.

martes, 24 de julio de 2012

Capitulo 56



Pedro- la verdad que geniales las fotos!- Admití
Fotógrafo- todo merito de Pau! bueno, tenemos que seguir- dijo alejándose al tiempo que Pau volvía a posicionarse para continuar las fotos
Luego de un rato, la producción finalizo, ella se dirigió a su camarín, y yo sin molestar a nadie, ya que estaban todos terminando de ordenar las cosas, me dirigí a su camarín.
Golpee la puerta con Mía en brazos que se había comportado increíblemente bien y Paula no tardo en abrirnos al tiempo que saltaba sobre mí con cuidado de no golpear a Mía
La bese, tomo en brazos a Mía, y pasamos adentro, mientras ella cerraba la puerta, yo me sentaba en una silla, esperando a que me diga nada. Pero para mi sorpresa, no dijo nada, solo se sentó en mi falda y comenzó a besarme.
Respondí con rapidez ansioso de sus labios, sostuve su cara en mis manos para acercarla aun mas a mí, pero algo me golpeo haciendo que la soltara. Me separe para darme la vuelta vi a Mía moviendo sus bracitos hacia ambos intentando interponerse, ante lo cual no pudimos evitar reírnos de su carita celosa.
Paula dejo a Mía en mis brazos, y termino de cambiarse para luego dirigirnos a mi casa. Una vez que llegamos decidimos entre los dos bañar a Mía, era una situación que se había vuelto más que familiar, no solamente lo disfrutábamos Mía y yo, si no también Pau, y así lográbamos que ese momento se vuelva muy especial.
Luego de que Pau le eligiera una vestidito para Mía y terminara de verterla me dijo tímidamente
Paula-puedo acompañarte a llevarlo con tu papa? digo, si no te molesta...
Pedro-como me va a molestar? claro que podes venir!- le dije sonriendo por su tímida pregunta.
Así fue que bajo la supervisión de Paula, prepare el bolso para Mía, y lo deje listo hasta el momento de irnos. Prepare su mamadera, y mientras Paula le daba de comer, yo me senté al lado de ella y dije:
Pedro- te quedas? después de que lleve a Mía digo...podemos hacer algo juntos!
Paula-mm algo? como que se te ocurre?- me dijo mirándome picara
Pedro- mm se me ocurren muchas, aunque la mayoría no pudo decirlas porque esta mi hija!
Ambos reímos y bese su mejilla, era tan tierna, realmente estaba enamorado, y se podría decir que por primera vez sentía lo que siento hoy en día por Pau. Una vez que se hizo la hora, bajamos, colocamos a Mía en su sillita y partimos rumbo a Mármol, si bien no era un gran viaje, no quedaba a la vuelta de la esquina.
El viaje transcurrió normal, hablando de nuestro trabajo y de cosas cotidianas, hasta que Mía se despertó y comenzó a llorar. Por suerte Paula saco su lado maternal de adentro, cosa que me sorprendió y mucho y empezó a cantarle y a hacerla jugar con sus manitos. Mientras yo, miraba embobado esa imagen.
Cuando llegamos me baje primero para abrirle la puerta a Pau que tenía en sus brazos a Mía y la ayude a bajarse.
Cuando llegamos me baje primero para abrirle la puerta a Pau que tenía en sus brazos a Mía y la ayude a bajarse. Papa pareció escucharnos, porque no necesitamos golpear que ya estaba abriéndonos la puerta. Lo primero que hizo fue saludar a Pau y sacar a Mía de sus brazos mirándola embobado.
Pedro- yo también te extrañe pa!- le dije irónico al notar que no me saludaba, el rio y se acerco a saludarme.
Horacio- que linda que esta Mía hijo, se nota que la cuidas muy bien!
Pedro- Gracias!- le dije apartando la vista avergonzado, era un elogio importante para mi viniendo de mi padre.
Paula- como anda Horacio?- le pregunto animadamente Pau
Horacio- Muy bien, muy bien, vos Paulita?- dijo al tiempo que entraba a la casa.
Papa parecía estar muy entusiasmado, y eso a mí me alegraba mucho, tenía una buena relación con Pau, cosa que me tranquilizaba y bastante, y por suerte todo en la familia estaba mejor que nunca.
Paula siguió a mi papa a la cocina mientras hablaban, al tiempo que yo me quedaba en el living observando las fotos que estaban sobre la mesa. Hacía mucho que no venia, cuando Lucia estaba embarazada no viajábamos mucho y después hasta el día del asado con mi familia no había vuelto, pero ni allí por los nervios de verlos después de la pelea me había tomado el tiempo de apreciar la casa en la que me había criado. Entre las fotos había una de toda mi familia, mía con mis hermanos y una de mi mama sonriendo. La tome y me quede admirándola hasta que las lágrimas no tardaron en aparecer. Me era imposible no pensar en cómo seria de distinto si ella estuviera viva, pensaba en como seria para Mía tener a su abuela, que pensaría ella de Paula, seguro se llevarían muy bien, tenían una personalidad parecida.

domingo, 8 de julio de 2012

Capitulo 55


Pedro-Venís a casa?- le pregunte cuando estebamos ambos en el auto.
Paula- tengo en una hora una producción de fotos, y por cómo está el transito tengo que salir ya, si no no llego. Queres que hagamos algo después? o me queres acompañar?
Pedro- Paula, estoy con Mía ahora y seguramente lo que menos queres es un bebe llorando al lado mientras trabajas así que mejor no...- le dije sin mirarla, la verdad es que me moría por ir, pero con Mía seria una incomodidad para ella
Paula- no hay problema con Mía Pedro! Ella puede ir, hay muchas modelos que van con sus hijos...
Pedro- si pero ella no es tu hija y como dijo tu mama ella no tiene por qué afectarte en nada, y menos en el trabajo!
Paula- otra vez el mismo tema? Basta Pedro, yo sé lo que hago, y sé lo que significan ustedes dos para mi vida.
Pedro- Bueno, está bien, pero esta vez no, mejor vamos a preparar algo y te esperamos en casa para cuando vuelvas, por que imagino que vas a llegar muerta
Paula-no, tenes razón. Voy a llegar muerta, mejor mañana u otro día- me dijo secamente 
Pedro- te enojaste?
Paula- no no para nada, después cuando llegue a casa te llamo y nos juntamos si es que "no estoy muy cansada"
Nos despedimos, sin mirarnos a los ojos, un beso seco, beso la cabecita de Mía, y así la vi alejarse una vez que pegara un portazo. Volví a poner el auto en marcha para así dirigirme a mi casa con mi hija.
Me di cuenta que se había enojado, pero no podía hacer nada para arreglarlo ahora, ella estaba camino a su producción y yo debía quedarme en casa a cuidar a Mía. Sin embargo la culpa pudo conmigo y no tarde en mandarle un mensaje 'Perdón, no me gusta que nos peleemos, podemos hablar cuando salgas de la producción?' Fue lo más sincero que se me ocurrió, aunque la respuesta no fue lo que esperaba 'Termino tarde Pedro, voy a casa. Además no voy a perdonarte algo que vas a seguir haciendo'
Ahora sí, me daba cuenta que se venía una discusión en puerta, y lo iba a evitar a toda costa, si había algo que odiaba era discutir con ella, me hacía muy mal. Algo debía hacer, porque como me había respondido el mensaje y como se había despedido, realmente estaba enojada.
Pero no sabía qué hacer para solucionarlo, ni siquiera sabía que era lo que había iniciado todo en un principio. Supongo que era el hecho de no haberla acompañado a la producción lo que le había molestado. Así que la única manera de solucionarlo era yendo hasta el lugar.
Gracias a Dios, mi amigo Hernán tenía muchos contactos y sobre todo con Paul y Willy, los representantes de Paula, así que no dude ni un segundo en llamarlo y pedirle su ayuda. 
Una vez que conseguí la dirección, abrigue a Mía, y cuando bajamos me dirigí al kiosco de al lado para llevarle las golosinas preferidas a Pau, ya que tendría que buscar la forma de que se le pasara su enojo. Cuando iba rumbo a la producción de fotos, recibí un llamado de mi papa, que querían verla a Mía, así que le dije que dentro de un rato la llevaba y me venía perfecto para pasar un buen rato con mi novia.
Cuando entre me recibió el que debería ser asistente de la producción y me detuvo antes de que pudiera pasar más.
Xx. A quien busca?- 
Pedro- Paula, Paula Chaves
Xx- quién es? esta en el medio de una producción en este momento
Pedro- Si si lo sé. Soy un amigo, me invito para presenciar la producción, se puede?
El chico lo dudo unos instantes pero al detenerse unos momentos en Mía que miraba atenta todo con sus ojos abiertos, me abrió el paso y dijo
Xx- Por esa puerta, ahora están en pleno trabajo pero no debe faltar mucho para el break, le agradecería si espera hasta ese momento para hablar con ella, para no retrasar...
Pedro- no se preocupe!- le dije interrumpiéndolo- solo vengo a mirar, muchas gracias!
Apenas la vi una sonrisa se dibujo en mi rostro, mas allá de todo enojo, no podía evitar enamorarme más cada vez que la veía brillar en lo que ella amaba hacer. Parecía que había nacido para eso, lo hacía perfecto. Mía miraba para todos lados hasta que empezó a sonreír y ahí fue cuando me di cuenta que la conexión que había entre ellas dos era más fuerte de la que yo creía. Estaba totalmente embobado mirándola, cuando me doy cuenta que ella mira para el costado donde estábamos nosotros, y sonríe mientras nos tiraba un beso con sus manos
Amago a acercarse pero inmediatamente negué con la cabeza advirtiéndole que no quería interrumpir su trabajo, así que volvió a su posición y continúo irradiando luz con su sonrisa. Era increíble lo que transmitía, me tiraba besos cada tanto o me dedicaba sonrisas y miradas, hasta que un momento la maquilladora se acerco para retocarla y al mismo tiempo el fotógrafo se acerco a mí, al principio me asuste pensé que iba a echarme, pero al contrario con una sonrisa me acerco su cámara y me dijo 
Fotógrafo- Para que te babees, mira! sos el novio, no?- 
Comenzó a pasar las fotos que estuvo sacándole a Pau, una mejor que la otra. En todas hermosa.
Cuando escuche la pregunta del fotógrafo solo lo mire y sonreí, no sabía que responder, tal vez Pau no quería que lo supieran aun en su ambiente de trabajo, era muy reciente, pero a la vez no quería mentir negándola.
Fotógrafo- entiendo, no me digas nada