sábado, 4 de agosto de 2012

Capitulo 59


Era papa con Mía en brazos, rápidamente le grite que me diera un minuto y corrí a la habitación a cambiarme. Me asuste tanto por el hecho de que mi papa viniera de madrugada que ni me preocupe por ponerme la remera, volví en cuero a atenderlo. Cuando abrí la puerta lo primero que note fue los ojos llorosos de Mía, que al verme comenzó a llorar, la tome inmediatamente en mis brazos a medida que me alejaba de la puerta para que mi padre entrara. Mía se calmo con mi abrazo y hasta se acomodo en ellos entrecerrando sus ojitos para dormir.
Pedro- que paso?- le pregunte a mi papa en un susurro cuando logre que Mía se durmiera
Horacio- la verdad, ni yo ni caro podíamos hacerla dormir, lloraba mucho supuse que te extrañaba...espero no haberte arruinado ningún plan
Me reí de como buscaba con la mirada algún indicio de que había interrumpido algo pero al no encontrar nada se volvió de nuevo a mi
Pedro- está bien papa, no interrumpiste nada y gracias por traerla, - le dije al tiempo que besaba la cabecita de Mía
Mientras intentaba sacar a mi papa de mi casa, no de malo, pero estaba Paula en mi cama, durmiendo y encima desnuda. Por suerte, se tenía que volver rápido a Mármol, así que me dejo el bolso de Mía, y se fue.
Antes de volver a la cama, me dirigí a la cocina a preparar la mamadera para Mía. Estaba muy concentrado con Mía en brazos, cuando siento unos brazos que comenzaban a abrazarme por la cintura, me di vuelta y no pude resistirme en besarla, estaba toda dormidita, pero divina como siempre, y si, que iba a decir yo no? Luego que termine, nos dirigimos los tres a la cama.
Paula se acostó con Mía sobre su pecho y yo a su lado me dedique a acariciar la espalda de mi hija que ahora con sus ojitos abiertos nos observaba a ambos.
Paula- es hermosa, salió a vos…- dijo dulcemente, pero mi cuerpo se tenso inmediatamente dejando de acariciarlas súbitamente- que paso?- me dijo Pau notando el cambio en mi cara
Pedro- nada nada- conteste mientras evitando su mirada desconcertada y me acostaba con la mirada fija en el techo
Paula- no me digas que no pasa nada si es evidente que algo paso,
Hice una mueca de dolor ante el recordatorio de las palabras de Pau y a cuanto deseaba que fuera así realmente. Ignorando lo que había dicho me incorpore para salir de la habitación antes que Pau notara mis lagrimas, pero ella fue más rápida y tomándome fuertemente del brazo me giro para obligarme a mirarla. Mía se removía incomoda en sus brazos pero Paula no me soltó.
Paula- Pedro decime que pasa, me estas asustando
Pedro- no tengo ganas de hablar de eso, es tan difícil de entender? Solo no tengo ganas!- le dije frustrado
Paula- ganas de hablar de que Pedro? no entiendo nada!- grito de repente, a lo que ambos nos quedamos mirándonos en silencio, hasta que finalmente me solté bruscamente de su agarre y salí dando un portazo de la habitación.
Ya no podía mas, las palabras de Paula me dejaron pensando, y había decidido que cuanto antes debía decirle toda la verdad. Era algo muy complicado para mi, tenía miedo a que se enojara conmigo por haberle ocultado la verdad durante estos dos meses y medio, pero la verdad era que yo no sabía cómo enfrentar la realidad y para mi Mía era mi hija, mas allá de todo.
Me fui directo a la cocina y me apoye aturdido en la encimera intentando aclarar mi mente. Pude haber estado minutos u horas en la misma posición, pero mi mente continuaba siendo una maraña de pensamientos. A pesar de no haber hablado, sentí los pasos de Paula tras de mí. Se acerco lentamente como si tuviera miedo de que me pusiera a gritarle que se valla de un momento a otro, yo solo me gire para mirarla sobre mi hombro y cuando estuvo lo suficientemente cerca me derrumbe en sus brazos. Nos mantuvimos abrazados un largo tiempo, Paula seguía sin emitir palabra solo acariciaba mi espalda consolándome. No pude aguantarlo más y entre sollozos logre decir
Pedro- Mía no es mi hija, Paula--

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