viernes, 9 de noviembre de 2012

Capitulo 67


No me percate de las lagrimas que caian por mi rostro hasta que Paula me advirtió de ellas secandolas dulcemente.
Paula- tranquilo, todo va a estar bien- me dijo recostándome en su pecho
Pedro- Tengo miedo Pau,- admiti entre sollozos
Ella se limito a responder con caricias en mi pelo, intentando trasmitirme tranquilidad. Sin embargo, sentí su mano temblorosa sobre mi.
Paula- Yo también, mucho- dijo al fin
Nos quedamos en silencio, cada uno atrapado en sus pensamientos. No quería pensar en lo que podía pasar. No tenia idea de que podía pasar, el medico no había dicho nada que me diera una idea de lo que estaba pasando si quiera. Por lo que solo quedábamos yo y mi cabeza atormentándome. La realidad de lo que significaba Mia para mi parecio despertarme de repente. Nunca había sentido tanta impotencia y miedo. Mi vida estaba atada fuertemente a la de ella, era mi sostén, mi ancla, mi apoyo. Cuando llego a mi vida, descubri verdaderamente lo que era la felicidad, el amor, el luchar por la felicidad de otro, por el bienestar del otro. Aprendi a vivir en sus sonrisas, en sus caricias, en sus juegos, en sus lios. Mia era mi vida. Y tan solo pensar en ella vulnerable, volvia toda mi vida inestable.
Una enfermera que paso ofreciendo café me saco de mis pensamientos, trayéndome a la realidad. Inmediatamente me incorpore ya que aun estaba recostado en las piernas de Paula y mire la hora en mi celular. Las 8 de la mañana. Paula debía viajar esta noche.
Pedro- Es tarde, anda en mi coche después cuando le den de alta Mia me voy en remis no te preocupes.-
Paula- que? Irme? A donde?-
Pedro- Son las 8, anda a descansar, tenes un viaje largo esta noche –
Paula- Pedro yo no voy a ir a ningún lado, no asi, en esta situación. No voy a dejarte, ni a vos ni a Mia- dijo determinada
Pedro- Es tu trabajo, yo voy a estar bien y Mia también- dije apartando la mirada para ocultar cuan en verdad deseaba que se quedara.
Paula- No me importa, Mia es mucho mas importante ahora- murmuro tomándome entre sus manos para que volviera a mirarla- No voy a dejarlos solos.
Pedro- Gracias- fue lo único que pude decir, aunque no expresaba ni un cuarto de cuan en agradecido estaba en verdad.´
Paso un rato de estar alli, Paula me convenció de ir aunque sea a tomar algo a la cafeteria del mismo sanatorio, ya que no queria salir, queria saber como estaba mi hija, que era lo que pasaba, por que nadie me dice nada.
Pedro:-Pau, estas segura de lo que vas a hacer?
Paula:-Muy...se que todo va a estar bien, pero necesitas estar acompañado y yo voy a estar siempre con vos y con Mia.
Pedro:-De verdad no quiero que te pierdas semejante oportunidad. Yo te agradezco, pero no lo puedo permitir.
Paula:- Pedro, soy grande y estoy mas segura que nunca de lo que voy a hacer. Son lo mas importante que tengo, y si les llega a pasar algo a cualquiera de los dos me muero, por que los amo.
Enseguida rompio en llanto y yo la abrace con todas mis fuerzas. No podia creer la mujer que habia encontrado, estaba resignando una de las mejores oportunidades, algo que no siempre llegaba en su carrera y a ella le habia tocado. Realmente me sentia muy culpable, pero la tranquilidad que ella me daba me alcanzaba para poder alivianar un poquito el dolor que tenia.
Pasaron unas horas y por fin el medico se hizo presente. Cuando lo vi salir de la sala de terapias intensivas, mi corazon se acelero, y algunas lagrimas comenzaron a salir. Paula, todo el tiempo al lado mio, tomo mi mano y acariciandola, nos dirigimos hacia el consultorio, donde el medico nos explicaria la situacion de mi hija.

No hay comentarios:

Publicar un comentario