No me
percate de las lagrimas que caian por mi rostro hasta que Paula me advirtió de
ellas secandolas dulcemente.
Paula-
tranquilo, todo va a estar bien- me dijo recostándome en su pecho
Pedro- Tengo
miedo Pau,- admiti entre sollozos
Ella se
limito a responder con caricias en mi pelo, intentando trasmitirme
tranquilidad. Sin embargo, sentí su mano temblorosa sobre mi.
Paula- Yo
también, mucho- dijo al fin
Nos quedamos
en silencio, cada uno atrapado en sus pensamientos. No quería pensar en lo que
podía pasar. No tenia idea de que podía pasar, el medico no había dicho nada
que me diera una idea de lo que estaba pasando si quiera. Por lo que solo
quedábamos yo y mi cabeza atormentándome. La realidad de lo que significaba Mia
para mi parecio despertarme de repente. Nunca había sentido tanta impotencia y
miedo. Mi vida estaba atada fuertemente a la de ella, era mi sostén, mi ancla,
mi apoyo. Cuando llego a mi vida, descubri verdaderamente lo que era la
felicidad, el amor, el luchar por la felicidad de otro, por el bienestar del
otro. Aprendi a vivir en sus sonrisas, en sus caricias, en sus juegos, en sus
lios. Mia era mi vida. Y tan solo pensar en ella vulnerable, volvia toda mi
vida inestable.
Una
enfermera que paso ofreciendo café me saco de mis pensamientos, trayéndome a la
realidad. Inmediatamente me incorpore ya que aun estaba recostado en las
piernas de Paula y mire la hora en mi celular. Las 8 de la mañana. Paula debía
viajar esta noche.
Pedro- Es
tarde, anda en mi coche después cuando le den de alta Mia me voy en remis no te
preocupes.-
Paula- que?
Irme? A donde?-
Pedro- Son
las 8, anda a descansar, tenes un viaje largo esta noche –
Paula- Pedro
yo no voy a ir a ningún lado, no asi, en esta situación. No voy a dejarte, ni a
vos ni a Mia- dijo determinada
Pedro- Es tu
trabajo, yo voy a estar bien y Mia también- dije apartando la mirada para
ocultar cuan en verdad deseaba que se quedara.
Paula- No me
importa, Mia es mucho mas importante ahora- murmuro tomándome entre sus manos
para que volviera a mirarla- No voy a dejarlos solos.
Pedro-
Gracias- fue lo único que pude decir, aunque no expresaba ni un cuarto de cuan
en agradecido estaba en verdad.´
Paso un rato
de estar alli, Paula me convenció de ir aunque sea a tomar algo a la cafeteria
del mismo sanatorio, ya que no queria salir, queria saber como estaba mi hija,
que era lo que pasaba, por que nadie me dice nada.
Pedro:-Pau,
estas segura de lo que vas a hacer?
Paula:-Muy...se
que todo va a estar bien, pero necesitas estar acompañado y yo voy a estar
siempre con vos y con Mia.
Pedro:-De
verdad no quiero que te pierdas semejante oportunidad. Yo te agradezco, pero no
lo puedo permitir.
Paula:-
Pedro, soy grande y estoy mas segura que nunca de lo que voy a hacer. Son lo
mas importante que tengo, y si les llega a pasar algo a cualquiera de los dos
me muero, por que los amo.
Enseguida
rompio en llanto y yo la abrace con todas mis fuerzas. No podia creer la mujer
que habia encontrado, estaba resignando una de las mejores oportunidades, algo
que no siempre llegaba en su carrera y a ella le habia tocado. Realmente me
sentia muy culpable, pero la tranquilidad que ella me daba me alcanzaba para
poder alivianar un poquito el dolor que tenia.
Pasaron unas
horas y por fin el medico se hizo presente. Cuando lo vi salir de la sala de
terapias intensivas, mi corazon se acelero, y algunas lagrimas comenzaron a
salir. Paula, todo el tiempo al lado mio, tomo mi mano y acariciandola, nos
dirigimos hacia el consultorio, donde el medico nos explicaria la situacion de
mi hija.
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