Paula se separo, y sin decir nada se dirigió al sillón. Sin decir nada
la seguí y me senté a su lado. En silencio la observaba y notaba su mirada
perdida, con algunas lagrimas en sus ojos.
No sabía qué hacer, como explicarle aunque sabía que tenía que hacerlo pronto antes de que su mente vagara en ideas que no eran las acertadas. Abrí repetidas veces mi boca para romper el silencio pero ninguna de ellas pude encontrar la voz para hacerlo. Ambos evitábamos vernos ahora, con lágrimas en los ojos cada uno metido en sus pensamientos. Hasta que finalmente regañándome por ser tan cobarde tome valor y comencé
Pedro- cuando me entere que Mía había nacido, no te puedo explicar la felicidad que sentía adentro mío. No me alcanzan las palabras para hacerlo. Estaba en el trabajo y cuando me llamaron de la clínica, no me importo nada, sali corriendo directo para allá. En ese momento, yo estaba muy enamorado de Lucia. Nos veía ya con nuestra hija jugando en el parque, en su primer día del jardín, todo, siempre juntos. No había fisuras en todo lo que planeaba, nunca dude, ni del amor que sentía hacia ella ni el que yo creía ella me tenía. No sabía que habían internado a Lucia para tener a la bebe, así que me sorprendió el llamado pero no le di mucha importancia, supuse que no había habido tiempo de hacerlo. Cuando llegue, me informaron que Mía ya había nacido y que podía pasar a ver a Lucia, que a la bebe la llevarían luego a la habitación. Eso hice,- se me hizo un nudo en la garganta al llegar a ese punto, lo recordaba como si hubiera sido hoy mismo, y aunque estos meses el dolor parecía haberse apaciguado, ahora se daba cuenta que era una ilusión, algo que quería creer. En verdad sentía el dolor destrozándolo por dentro como el día que se entero. No era algo de lo cual uno se recupera, era algo con lo que tendría que aprender a vivir.- claro que ella no estaba ahí, pensé que me había equivocado de habitación y estaba por irme cuando me llamo la atención una carta sobre la cama. Me acerque y tenía mi nombre-Paula hizo ademan de querer abrazarme, pero se detuvo y dejo caer su mano a medio camino- La carta no solo decía que nos abandonaba a mí y a Mía, Paula. También decía que me había engañado, en realidad ella dice que fue en los días en que estuvimos peleados, pero nunca estuvimos más de una semana peleados así que entenderás si no le creo. No decía quien era el tipo, pero decía que la bebe era su hija y no mía.- Recordé a la vez lo que paso después, cuando me llevaron con Mía, la vi y la tuve en mis brazos por primera vez, a pesar de las lagrimas una sonrisa cruzo mi rostro y me miro fijamente al notarla- Sabes, Mía no tenia nombre aun, pero cuando me llevaron con ella y la vi, supe inmediatamente que me importaba muy poco lo que esa carta dijera, esa bebe era mi hija. Era Mía.
La fuerza que use para lograr contarle la verdad a Paula, me abandono en el instante en que termine de hacerlo y me derrumbe ahí mismo, con la cara enterrada en mis manos y mi cuerpo convulsionándose con el llanto. No me importo en ese momento haber llorado frente a Paula más de lo que mi ego varonil consideraba correcto. Sentí que después de mucho tiempo por fin estuviera llorando el abandono, la horrible verdad que Lucia había dejado atrás, todo lo que había pasado y lo que había sufrido. Mía me había mantenido en pie todo este tiempo, también Paula había sido un gran apoyo. Me había visto obligado a no perder la compostura por mi hija, a seguir adelante casi como si todo lo que había pasado no me hubiera afectado. Pero no podía engañarme a mí mismo por más tiempo. Ahora con el recuerdo vivo dentro de mí, siento el dolor consumiéndome en carne en propia. Toda la ilusión que construí hasta este momento, la mentira que me obligue a creer, la barrera que impedía a la verdad alcanzarme, lo sentí todo destruyéndose dentro mío. Que iluso fui si creí que podía hacer como si la verdad no existiera, algún día iba a tener que enfrentarla, y ahora sentía las consecuencias de no haberlo hecho antes.
No sabía qué hacer, como explicarle aunque sabía que tenía que hacerlo pronto antes de que su mente vagara en ideas que no eran las acertadas. Abrí repetidas veces mi boca para romper el silencio pero ninguna de ellas pude encontrar la voz para hacerlo. Ambos evitábamos vernos ahora, con lágrimas en los ojos cada uno metido en sus pensamientos. Hasta que finalmente regañándome por ser tan cobarde tome valor y comencé
Pedro- cuando me entere que Mía había nacido, no te puedo explicar la felicidad que sentía adentro mío. No me alcanzan las palabras para hacerlo. Estaba en el trabajo y cuando me llamaron de la clínica, no me importo nada, sali corriendo directo para allá. En ese momento, yo estaba muy enamorado de Lucia. Nos veía ya con nuestra hija jugando en el parque, en su primer día del jardín, todo, siempre juntos. No había fisuras en todo lo que planeaba, nunca dude, ni del amor que sentía hacia ella ni el que yo creía ella me tenía. No sabía que habían internado a Lucia para tener a la bebe, así que me sorprendió el llamado pero no le di mucha importancia, supuse que no había habido tiempo de hacerlo. Cuando llegue, me informaron que Mía ya había nacido y que podía pasar a ver a Lucia, que a la bebe la llevarían luego a la habitación. Eso hice,- se me hizo un nudo en la garganta al llegar a ese punto, lo recordaba como si hubiera sido hoy mismo, y aunque estos meses el dolor parecía haberse apaciguado, ahora se daba cuenta que era una ilusión, algo que quería creer. En verdad sentía el dolor destrozándolo por dentro como el día que se entero. No era algo de lo cual uno se recupera, era algo con lo que tendría que aprender a vivir.- claro que ella no estaba ahí, pensé que me había equivocado de habitación y estaba por irme cuando me llamo la atención una carta sobre la cama. Me acerque y tenía mi nombre-Paula hizo ademan de querer abrazarme, pero se detuvo y dejo caer su mano a medio camino- La carta no solo decía que nos abandonaba a mí y a Mía, Paula. También decía que me había engañado, en realidad ella dice que fue en los días en que estuvimos peleados, pero nunca estuvimos más de una semana peleados así que entenderás si no le creo. No decía quien era el tipo, pero decía que la bebe era su hija y no mía.- Recordé a la vez lo que paso después, cuando me llevaron con Mía, la vi y la tuve en mis brazos por primera vez, a pesar de las lagrimas una sonrisa cruzo mi rostro y me miro fijamente al notarla- Sabes, Mía no tenia nombre aun, pero cuando me llevaron con ella y la vi, supe inmediatamente que me importaba muy poco lo que esa carta dijera, esa bebe era mi hija. Era Mía.
La fuerza que use para lograr contarle la verdad a Paula, me abandono en el instante en que termine de hacerlo y me derrumbe ahí mismo, con la cara enterrada en mis manos y mi cuerpo convulsionándose con el llanto. No me importo en ese momento haber llorado frente a Paula más de lo que mi ego varonil consideraba correcto. Sentí que después de mucho tiempo por fin estuviera llorando el abandono, la horrible verdad que Lucia había dejado atrás, todo lo que había pasado y lo que había sufrido. Mía me había mantenido en pie todo este tiempo, también Paula había sido un gran apoyo. Me había visto obligado a no perder la compostura por mi hija, a seguir adelante casi como si todo lo que había pasado no me hubiera afectado. Pero no podía engañarme a mí mismo por más tiempo. Ahora con el recuerdo vivo dentro de mí, siento el dolor consumiéndome en carne en propia. Toda la ilusión que construí hasta este momento, la mentira que me obligue a creer, la barrera que impedía a la verdad alcanzarme, lo sentí todo destruyéndose dentro mío. Que iluso fui si creí que podía hacer como si la verdad no existiera, algún día iba a tener que enfrentarla, y ahora sentía las consecuencias de no haberlo hecho antes.
exelente!!!
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