No sentí a Paula acercarse hasta que sus
manos rodearon mi cintura. Sobresaltado gire al tiempo que limpiaba mis
lágrimas. Pero no fui lo suficientemente rápido, ya que Pau tomo mis manos
alejándolas de mis ojos y me miro sorprendida
Paula- que paso?- me dijo después de un incomodo silencio en que solo nos miramos. Yo avergonzado solo ladee el cuadro frente a ella para que lo tomara. Cuando vio la foto su cara pareció iluminarse y un sonrisa apareció en sus labios
Paula- ella estaría orgullosa de vos, lo sabes, no?- me dijo acariciándome a lo que solo asentí.
Paula- y de Mía, estoy segura que la está cuidando de allá arriba.
Pedro-lo se,- le dijo sonriendo también, mientras la tomaba entre mis brazos, abrazándola con fuerza, intentando expresarlo lo bien que me hacía sentir y lo agradecido que estaba. Ella me dio un corto beso antes de separarse y dirigirse enérgicamente a la cocina al tiempo que gritaba a mi padre si necesitaba ayuda con la cena. Yo más que feliz la seguí en busca de mi hija.
Luego de finalizar una cena más que amena con mi padre, donde la verdad había tratado a Pau de la mejor manera, cosa que me alegraba y mucho y me sorprendió, ya que, por suerte, no había hecho ningún tipo de comentario con respecto a mi pasado, o alguna que otra ex noviecita, si no que ahí si hubiese pasado mucha vergüenza enfrente a mi novia, no por nada, pero era mejor no recordarlo.
Decidimos emprender viaje hacia donde iba a sorprender a Pau. La verdad es que me daba cierto miedo dejar otra vez sola a Mía, y mas con mi papa, por más de que mi hermana llegaría en algunos minutos, sentía culpa, pero la verdad es que no lo hacía siempre, y esta vez, era una ocasión mas que especial!
Paula- adonde vamos Pedro? - me dijo cuando estábamos de vuelta a capital
Pedro- mm no te voy a decir...
Paula- Pedro! - Me grito- necesito saber si me tengo que cambiar!
Pedro- bueno, mejor pasamos por tu casa y ahí te digo que te pones, dale?-
Paula- que sos asesor de moda ahora?
Pedro- no, pero sé que te podes poner sin necesidad de decirte donde vamos - le dije sonriéndole
La verdad que lo que se me había ocurrido no era la gran cosa, pero la idea era divertirnos, pasar un buen rato juntos volviendo por así decirlo a la juventud. Por un lado yo estaba contento ya que sentía que a ella le iba a gustar, además la mama no quería que deje de hacer este tipo de cosas por estar conmigo y con mi hija, pero por el otro lado temía por su reacción, ya que ella me había dicho una y mil veces que ella hacia lo que quería, y que nadie la obligaba a estar conmigo y Mía. Así que, luego de pensarlo bastante me decidí en llevarla a este lugar.
Llegamos a su departamento, y nos dirigimos a su habitación, ella se sentó en su cama y yo abrí su ropero. Comencé a revolver, mientras notaba la mirada inquietante de ella. Una vez que encontré lo que quería, se lo deje arriba de la cama, le di un beso y salí de la habitación para que se cambie tranquila.
Luego de casi una hora salió de la habitación y no pude más que quedarme boquiabierto ante ella sin emitir palabra. Hermosa era poco. Se había maquillado y añadido algunos detalles al vestido que le había dejado, y ahora que lo veía en ella, era extremadamente corto, por lo que arrepentí al minuto de verla de haberle sugerido ese.
Paula- y? como estoy?
Pedro- mm Pau, no tenes un vestido más largo mejor? cuando lo vi no parecía tan corto...
Paula- ay Pedro! No es corto! a mi me parece que me queda bien, o no?
Pedro- te queda perfecto, solo que no quiero que te anden mirando mucho…
Paula se acerco y comenzó a besarme, obviamente me convenció de dejarse ese vestido, diciendo que solamente estaba vestida para mí.
Luego de esperar un ratito que ella se terminara de preparar bien, emprendimos viaje hacia ese lugar, Paula, trataba de entender a dónde íbamos, pero no lograba descifrar del todo el lugar, hasta que llegamos y Paula automáticamente me miro con una cara que me preocupo.
Paula- que paso?- me dijo después de un incomodo silencio en que solo nos miramos. Yo avergonzado solo ladee el cuadro frente a ella para que lo tomara. Cuando vio la foto su cara pareció iluminarse y un sonrisa apareció en sus labios
Paula- ella estaría orgullosa de vos, lo sabes, no?- me dijo acariciándome a lo que solo asentí.
Paula- y de Mía, estoy segura que la está cuidando de allá arriba.
Pedro-lo se,- le dijo sonriendo también, mientras la tomaba entre mis brazos, abrazándola con fuerza, intentando expresarlo lo bien que me hacía sentir y lo agradecido que estaba. Ella me dio un corto beso antes de separarse y dirigirse enérgicamente a la cocina al tiempo que gritaba a mi padre si necesitaba ayuda con la cena. Yo más que feliz la seguí en busca de mi hija.
Luego de finalizar una cena más que amena con mi padre, donde la verdad había tratado a Pau de la mejor manera, cosa que me alegraba y mucho y me sorprendió, ya que, por suerte, no había hecho ningún tipo de comentario con respecto a mi pasado, o alguna que otra ex noviecita, si no que ahí si hubiese pasado mucha vergüenza enfrente a mi novia, no por nada, pero era mejor no recordarlo.
Decidimos emprender viaje hacia donde iba a sorprender a Pau. La verdad es que me daba cierto miedo dejar otra vez sola a Mía, y mas con mi papa, por más de que mi hermana llegaría en algunos minutos, sentía culpa, pero la verdad es que no lo hacía siempre, y esta vez, era una ocasión mas que especial!
Paula- adonde vamos Pedro? - me dijo cuando estábamos de vuelta a capital
Pedro- mm no te voy a decir...
Paula- Pedro! - Me grito- necesito saber si me tengo que cambiar!
Pedro- bueno, mejor pasamos por tu casa y ahí te digo que te pones, dale?-
Paula- que sos asesor de moda ahora?
Pedro- no, pero sé que te podes poner sin necesidad de decirte donde vamos - le dije sonriéndole
La verdad que lo que se me había ocurrido no era la gran cosa, pero la idea era divertirnos, pasar un buen rato juntos volviendo por así decirlo a la juventud. Por un lado yo estaba contento ya que sentía que a ella le iba a gustar, además la mama no quería que deje de hacer este tipo de cosas por estar conmigo y con mi hija, pero por el otro lado temía por su reacción, ya que ella me había dicho una y mil veces que ella hacia lo que quería, y que nadie la obligaba a estar conmigo y Mía. Así que, luego de pensarlo bastante me decidí en llevarla a este lugar.
Llegamos a su departamento, y nos dirigimos a su habitación, ella se sentó en su cama y yo abrí su ropero. Comencé a revolver, mientras notaba la mirada inquietante de ella. Una vez que encontré lo que quería, se lo deje arriba de la cama, le di un beso y salí de la habitación para que se cambie tranquila.
Luego de casi una hora salió de la habitación y no pude más que quedarme boquiabierto ante ella sin emitir palabra. Hermosa era poco. Se había maquillado y añadido algunos detalles al vestido que le había dejado, y ahora que lo veía en ella, era extremadamente corto, por lo que arrepentí al minuto de verla de haberle sugerido ese.
Paula- y? como estoy?
Pedro- mm Pau, no tenes un vestido más largo mejor? cuando lo vi no parecía tan corto...
Paula- ay Pedro! No es corto! a mi me parece que me queda bien, o no?
Pedro- te queda perfecto, solo que no quiero que te anden mirando mucho…
Paula se acerco y comenzó a besarme, obviamente me convenció de dejarse ese vestido, diciendo que solamente estaba vestida para mí.
Luego de esperar un ratito que ella se terminara de preparar bien, emprendimos viaje hacia ese lugar, Paula, trataba de entender a dónde íbamos, pero no lograba descifrar del todo el lugar, hasta que llegamos y Paula automáticamente me miro con una cara que me preocupo.
es tan linda esta nove! las felicito! sigan asi!
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