Sentí los
brazos de Paula deslizarse a mi alrededor, al principio los sentí inseguros
pero pronto me di cuenta que en verdad era que estaba temblando. Se sentó en el
piso para que quedara su cara frente a la mía, pero al ver que yo me negaba a
apartar las manos que ocultaban mi cara, simplemente me rodeo con sus brazos y
hundió su cara en mi cuello donde pude sentir como ella también derramaba
lagrimas impotentes. La escuche maldecir con frustración al tiempo que se
acomodaba de manera tal que pudiera acunarme en sus brazos como si fuera un
niño pequeño. Lo necesitaba, necesitaba llorar todo lo que había pasado y que
alguien finalmente me consolara diciéndome que todo estaría bien. Fue cuando se
acerco para darme un beso en mi frente, cuando reaccione y respondí a su
abrazo. Ella me sostuvo fuertemente, sin saber cuánto se lo agradecía. Lloramos
juntos un bueno rato, sin emitir palabras, no eran necesarias en verdad. El que
simplemente estuviera allí, sosteniéndome y consolándome, era más de lo que
podría pedir.
Paula- Es tu hija, que nadie te haga creer lo contrario. Vos estuviste con ella cuando nació, vos la cuidaste, vos estas cuando llora, jugas con ella, ella te reconoce como su padre, no creo ser la única que ve su sonrisa cada vez que te ve a vos.- le dijo cuando ambos lograron calmarse pero sin aun separarse
Pedro- y que si aparece? Que si llega un tipo un día diciendo que es el padre de Mía? Yo… yo, no sé qué haría Paula!- le confesé, por primera vez poniendo en palabras lo que ni siquiera me había animado a formular en mi mente antes.
Paula-Eso no va a pasar, pero si llega a pasar…no vas a estar solo, voy a estar con vos y juntos vamos a enfrentar lo que sea, pero a Mía no te la van a quitar, jamás! Ni siquiera lo imagines porque es imposible, está bien?
La presione mas fuerte contra mí antes de finalmente soltarla,
Pedro- no te enojaste entonces?
Ella pareció desconcertada ante mi pregunta
Paula- enojada? Porque estaría enojada?
Pedro- porque te lo oculte, no te conté la verdad- le dije evitando su mirada
Paula- Pedro,- dijo en un susurro al tiempo que acariciaba mi mejilla y me daba la vuelta para que la mirara- vos crees realmente que podría enojarme por eso? Que después de lo que me contaste me daría la cara para enojarme?- me dijo con una sonrisa que se veía perdida en su rostro empapado de lagrimas.
Pedro- gracias,- le dije aun un poco aturdido y desconectado, ante lo cual Paula aferro mi rostro entre sus manos para evitar que apartara la mirada y cuando tuvo toda mi atención, me dijo seriamente
Paula-Te admiro Pedro, vos crees que cualquier hombre hubiera hecho lo que vos hiciste? Otro en tu lugar hubiera buscado el padre y se la hubiera entregado limpiándose las manos al enterarse que era producto de un engaño, pero vos te hiciste cargo a pesar de que no solo no era tu hija si no que su madre los abandono a ambos.
Pedro- Te amo- Fue lo único que pude decirle luego de sus palabras, no abarcaban totalmente lo que sentía por ella, pero eran las únicas que se le venían a su mente en ese momento.
Paula- Yo también te amo.
Paula- Es tu hija, que nadie te haga creer lo contrario. Vos estuviste con ella cuando nació, vos la cuidaste, vos estas cuando llora, jugas con ella, ella te reconoce como su padre, no creo ser la única que ve su sonrisa cada vez que te ve a vos.- le dijo cuando ambos lograron calmarse pero sin aun separarse
Pedro- y que si aparece? Que si llega un tipo un día diciendo que es el padre de Mía? Yo… yo, no sé qué haría Paula!- le confesé, por primera vez poniendo en palabras lo que ni siquiera me había animado a formular en mi mente antes.
Paula-Eso no va a pasar, pero si llega a pasar…no vas a estar solo, voy a estar con vos y juntos vamos a enfrentar lo que sea, pero a Mía no te la van a quitar, jamás! Ni siquiera lo imagines porque es imposible, está bien?
La presione mas fuerte contra mí antes de finalmente soltarla,
Pedro- no te enojaste entonces?
Ella pareció desconcertada ante mi pregunta
Paula- enojada? Porque estaría enojada?
Pedro- porque te lo oculte, no te conté la verdad- le dije evitando su mirada
Paula- Pedro,- dijo en un susurro al tiempo que acariciaba mi mejilla y me daba la vuelta para que la mirara- vos crees realmente que podría enojarme por eso? Que después de lo que me contaste me daría la cara para enojarme?- me dijo con una sonrisa que se veía perdida en su rostro empapado de lagrimas.
Pedro- gracias,- le dije aun un poco aturdido y desconectado, ante lo cual Paula aferro mi rostro entre sus manos para evitar que apartara la mirada y cuando tuvo toda mi atención, me dijo seriamente
Paula-Te admiro Pedro, vos crees que cualquier hombre hubiera hecho lo que vos hiciste? Otro en tu lugar hubiera buscado el padre y se la hubiera entregado limpiándose las manos al enterarse que era producto de un engaño, pero vos te hiciste cargo a pesar de que no solo no era tu hija si no que su madre los abandono a ambos.
Pedro- Te amo- Fue lo único que pude decirle luego de sus palabras, no abarcaban totalmente lo que sentía por ella, pero eran las únicas que se le venían a su mente en ese momento.
Paula- Yo también te amo.
Fue en ese
momento que ambos nos acercamos para que nuestros labios se puedan unir, pero
el llanto de Mía nos interrumpió, y ambos riendo nos dirigimos a buscarla a la habitación.
Una vez que entramos Mia movia rápidamente sus bracitos
pidiendo que alguien la alzara. Paula la alzo y comenzó a abrazarla y besarle
su cabecita, asi ella se fue calmando y nos acostamos los tres en la cama, en
donde nos quedamos dormidos, abrazados.