Paula- ya lo sé, solo que ,me da miedo
que te diga algo que pueda lastimarte...- me dijo evitando mi mirada
Pedro-nada va a cambiar lo que siento por vos- le dije levantando su cara con mi mano para que viera la verdad en mis ojos- me diga lo que me diga tu mama, es lo que vos pienses lo que me importa-
Paula- es importante para vos esa charla, no?-me pregunto rendida
Pedro- si,-
Paula- esta bien, ganaste, pero yo voy!
Le sonreí al tiempo que me acercaba para besarla dulcemente, hasta que la falta de aire nos separo
Pedro- te quedas?- dije haciendo puchero
Ella me beso y acerco aun mas a su cuerpo en respuesta.
Cuando el llanto de Mía nos interrumpió, ambos nos dirigimos a la habitación y nos dedicamos ambos a bañamos a Mía, y mientras que ella le daba de comer y la dormía, yo me encargue de bañarme. Al otro día me desperté y Paula no estaba a mi lado. Me dirigí al living, y allí estaba ella y Mía jugando en una manta en el suelo, era una imagen perfecta. La mesa estaba con el desayuno ya listo.
Luego de desayunar, Paula se dirigió a su casa. Habíamos quedado que yo pasaría a buscarla tipo 1 así nos encontrábamos con su mama en el lugar acordado.
Enfrente de Paula había hecho lo posible por disimularlo pero la verdad es que estaba muy nervioso. Quería solucionar el tema con su mama, para que ella estuviera bien. No podía soportar verla llorar por algo que yo podía solucionar. Deje de pensar un poco para no ponerme más nerviosos de lo que estaba, y comencé a organizar mi día. Luego del almuerzo debía si o si pasar por la oficina, el lunes había faltado y tenía que adelantar mucho trabajo si no quería que me echen, y luego me juntaría con Hernán como habíamos arreglado, y debía llamar a Marta para que cuide a Mía.
Al llamarla no pudo evitar hacer preguntas y comentarios acerca de lo que había pasado ayer en el campo con Paula, aunque no lo hubiera contado nada, ella era muy perceptiva y entendió con un simple "la pasamos muy bien" todo lo que había pasado sin que tuviera que explicar mucho mas. Me hacía pensar en lo que me diría mama si estuviera viva en este momento, seguramente reaccionaria igual que como Marta lo hacía ahora, ellas era muy parecidas. No por nada la consideraba mi segunda mama.
Aunque muchas veces trataba de hacerme el hombre fuerte, cada vez extrañaba un poco más a mi mama. El hecho de que ahora este Mía y Paula ese dolor y vacio por ahí lograba desaparecer de a ratos y lograr que se haga todo más llevadero, sin embargo no había día que no me acordara de ella. Ahora debía ser fuerte por Mía, ella era lo más importante y quería que ella se sintiera bien ante todo.
Después de cortar la conversación con Marta donde acordamos el horario en que vendría a casa para cuidar de Mía, me dedique a preparar el bolso de mi hija para pasar a buscar a Paula.
Pedro- te tenes que portar muy bien Mía, si?- le decía a medida que le cambiaba el pañal- es importante que causemos buena impresión hija...asi que a no llorar - continue hablandole, pero al ver su carita distraida sin prestar atencion a ninguna de mis palabras, rei rendido y la alce para abrazarla, era la unica capas de sacarme todos los miedos y nervios.
Me tire en la cama con ella a jugar un ratito. Cada vez estaba más grande y notaba como iba haciendo cada vez más cosas y descubriendo otras. Estaba mucho tiempo despierta, y verle los ojitos y su sonrisa me llenaba el alma. Estuvimos así un buen rato, hasta que se hizo la hora de ir a buscar a Paula como habíamos acordado. Ate a Mía en su sillita, y comenzamos camino a su casa.
En el camino se mantuvo despierta observando todo y no pude evitar sonreír al ver como reconocia a Paula cuando esta salía de su casa y se subía al auto, prácticamente se desesperaba por salir de sus silla como si quisiera saludarla. Paula también lo noto y me tomo la mano al tiempo que la observaba y le hablaba con ternura a mi hija. No pude esperar más y la gire dulcemente para que quedáramos de frente para así besarla tiernamente.
Pedro-nada va a cambiar lo que siento por vos- le dije levantando su cara con mi mano para que viera la verdad en mis ojos- me diga lo que me diga tu mama, es lo que vos pienses lo que me importa-
Paula- es importante para vos esa charla, no?-me pregunto rendida
Pedro- si,-
Paula- esta bien, ganaste, pero yo voy!
Le sonreí al tiempo que me acercaba para besarla dulcemente, hasta que la falta de aire nos separo
Pedro- te quedas?- dije haciendo puchero
Ella me beso y acerco aun mas a su cuerpo en respuesta.
Cuando el llanto de Mía nos interrumpió, ambos nos dirigimos a la habitación y nos dedicamos ambos a bañamos a Mía, y mientras que ella le daba de comer y la dormía, yo me encargue de bañarme. Al otro día me desperté y Paula no estaba a mi lado. Me dirigí al living, y allí estaba ella y Mía jugando en una manta en el suelo, era una imagen perfecta. La mesa estaba con el desayuno ya listo.
Luego de desayunar, Paula se dirigió a su casa. Habíamos quedado que yo pasaría a buscarla tipo 1 así nos encontrábamos con su mama en el lugar acordado.
Enfrente de Paula había hecho lo posible por disimularlo pero la verdad es que estaba muy nervioso. Quería solucionar el tema con su mama, para que ella estuviera bien. No podía soportar verla llorar por algo que yo podía solucionar. Deje de pensar un poco para no ponerme más nerviosos de lo que estaba, y comencé a organizar mi día. Luego del almuerzo debía si o si pasar por la oficina, el lunes había faltado y tenía que adelantar mucho trabajo si no quería que me echen, y luego me juntaría con Hernán como habíamos arreglado, y debía llamar a Marta para que cuide a Mía.
Al llamarla no pudo evitar hacer preguntas y comentarios acerca de lo que había pasado ayer en el campo con Paula, aunque no lo hubiera contado nada, ella era muy perceptiva y entendió con un simple "la pasamos muy bien" todo lo que había pasado sin que tuviera que explicar mucho mas. Me hacía pensar en lo que me diría mama si estuviera viva en este momento, seguramente reaccionaria igual que como Marta lo hacía ahora, ellas era muy parecidas. No por nada la consideraba mi segunda mama.
Aunque muchas veces trataba de hacerme el hombre fuerte, cada vez extrañaba un poco más a mi mama. El hecho de que ahora este Mía y Paula ese dolor y vacio por ahí lograba desaparecer de a ratos y lograr que se haga todo más llevadero, sin embargo no había día que no me acordara de ella. Ahora debía ser fuerte por Mía, ella era lo más importante y quería que ella se sintiera bien ante todo.
Después de cortar la conversación con Marta donde acordamos el horario en que vendría a casa para cuidar de Mía, me dedique a preparar el bolso de mi hija para pasar a buscar a Paula.
Pedro- te tenes que portar muy bien Mía, si?- le decía a medida que le cambiaba el pañal- es importante que causemos buena impresión hija...asi que a no llorar - continue hablandole, pero al ver su carita distraida sin prestar atencion a ninguna de mis palabras, rei rendido y la alce para abrazarla, era la unica capas de sacarme todos los miedos y nervios.
Me tire en la cama con ella a jugar un ratito. Cada vez estaba más grande y notaba como iba haciendo cada vez más cosas y descubriendo otras. Estaba mucho tiempo despierta, y verle los ojitos y su sonrisa me llenaba el alma. Estuvimos así un buen rato, hasta que se hizo la hora de ir a buscar a Paula como habíamos acordado. Ate a Mía en su sillita, y comenzamos camino a su casa.
En el camino se mantuvo despierta observando todo y no pude evitar sonreír al ver como reconocia a Paula cuando esta salía de su casa y se subía al auto, prácticamente se desesperaba por salir de sus silla como si quisiera saludarla. Paula también lo noto y me tomo la mano al tiempo que la observaba y le hablaba con ternura a mi hija. No pude esperar más y la gire dulcemente para que quedáramos de frente para así besarla tiernamente.
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