Mirta- vos querrías que la cuidara mañana o...
Pedro- quiero que vuelvas! como antes, no sabes el desastre que es la casa sin vos!
Mirta- no lo se... ahora tengo otro trabajo
Pedro- te pago el doble! por favor, por los años compartidos, no podes dejar ahora...
Mirta- mmm está bien! Pero solo por la hermosa bebe que debes tener y que no quiero que viva en un chiquero!
Pedro- gracias, de verdad! y perdón por... bueno vos conocías a Lucia, ella...
Mirta- lo sé, por eso voy a volver, sé que no fue su idea que pasara lo que paso.
Pedro- gracias- le repetí realmente agradecido por que allá logrado entenderme.
Yo nunca había estado de acuerdo con echarla, ella había trabajado a mi familia por años, era como una segunda mama para mí. Pero Lucia nunca había entendido aquello y me había obligado a echarla diciendo que era un gasto innecesario y que ella podía hacerse cargo sola sin la ayuda de Mirta. Fue un gran error, pero por suerte ahora podía remediarlo.
Acordó la hora en se presentaría, al menos dos horas antes para que conociera a Mía antes y le mostrada donde podía encontrar todo lo necesario para cuidarla.
Apenas finalice la comunicación decidí contestarle a Paula, no la quería hacer la esperar y tampoco quería hacerme rogar, así que tome mi celular y le conteste que no podría porque un amigo llegaba de viaje y habíamos arreglado salir. Luego decidí ordenar un poco mi casa mientras esperaba una respuesta, estaba bastante desordenada y debía aprovechar hasta que Mía se despierte, porque una vez que ella despierte tendría que estar pendiente de ella. Luego de acomodar un poco y empezar la comida, me preocupo el hecho de no que Paula no me hubiera contestado nada así que decidí mandarle yo un mensaje "te enojaste?" le pregunte, a lo que rápidamente me respondió "No, para nada. No importa, otro día será". Me pareció muy rara su respuesta, como si no fuera esa la verdad y si le hubiera enojado, pero no podía hacer nada así que comí algo y me fui a la habitación para alimentar a Mía antes de acostarnos ambos a dormir.
Al otro día al levantarme recordé lo que Hernán me había dicho el día anterior acerca del trabajo, yo realmente tenía ganas de volver así que llame a mi estudio y si hoy ya podría volver a la empresa aunque sea para acordar como haría con mis horarios. Acordamos que iría hoy a última hora, así que me venía justo para ir con Hernán, ya que el vendría antes a mi casa para conocer a mi hija.
Luego comencé a vestirme para ir al súper para llenar la alacena, pero Mía interrumpió con su llanto matutino. Aunque para nada era un pesar, lo contrario me hizo sonreír escucharla, me acerque a ella y comencé a hacerle masajes en su pancita que lograron calmarla. Le cambie el pañal y la alimente antes de continuar vistiéndome yo para dirigirnos ambos al supermercado. Al entrar allí inmediatamente me acorde de Paula y nuestro pequeño encuentro entre pañales, reí al recordar sus consejos y mis estúpidas dudas y no pude evitar desear que estuviera allí conmigo. No es que la necesitara por algo, pero últimamente cualquier momento parecía parecerme oportuno para verla. Cada vez me sentía mas cercano a ella, o cada vez quería sentirme mas así, no sabía si a ella también la parecía lo mismo, y ahora no solo el miedo del rechazo lo invadían si no también ahora las palabras de su hermana retumbaban en su cabeza. El hecho de que Mía necesitara un ambiente estable y no gente que apareciese y desapareciese de su vida, me parecía muy cierto aunque no compartiera las maneras de su hermana.
Luego de comprar todo lo necesario regrese a mi casa. Una vez allí, luego de alimentar a Mía, comer yo decidí que me acostaría un rato, estaba cansado, no sé de qué, pero bueno además era una buena escusa para poder estar más cerquita de mi hija y dormir juntos en mi cama, era uno de los momentos que mas disfrutaba, el de estar juntos solamente nosotros dos sin que nada alrededor exista. Dormimos alrededor de tres horas, y si… apellido Alfonso teníamos que ser, nos caracterizábamos por tener el sueño pesado. Si no era por el timbre, ninguno de los dos se hubiera despertado, pero si el timbre sonaba y por la insistencia me di cuenta que era él, había vuelto.
Lo primero que hice fue levantarme e ir a atender el portero, y si no me había equivocado era Hernán. Mientras el subía a mi departamento, yo me encargue de terminar de vestirme y ponerle un vestidito a Mía. No llegue a hacer mas nada que ya el timbre estaba sonando, tome a Mía en mis brazos y nos dirigimos a abrirle la puerta al “tío” Nan. Lo primero que hizo fue quedarse quieto sin reacción apenas la puerta se abrió, estoy seguro que fue por la imagen, no era cualquier cosa verme a mí con una hija, mas como había sido yo antes de esto, por decirlo de alguna manera, un tiro al aire. Sonreí, y lo abrace, hacia mucho que no nos veíamos, y lo había necesitado mucho. Pasamos a mi casa y lo primero que hizo fue pedirme a Mía para tenerla en sus brazos.
Pedro:- Primero te lavas las manos… anda a saber de dónde venís.Hernán:- No te tenia así Pedrito, quien lo iba a decir…Hernán fue al baño tal como le había indicado Pedro, volvió y le saco prácticamente a Mía de los brazos de su padre. Luego de charlar de la vida, de todo lo que nos había pasado que no era para nada poco y simple, me di cuenta que la hora había pasado y el timbre no tardo en sonar. Hernán me miro de forma picara, seguro suponía que sería alguna mina, yo reí internamente sabiendo que era Mirta.Hernán- naaa, ya tenes otra? atiendo yo así la veo antes de que me eches!yo solo reí sin contestarle dejando que ilusionado corra a abrir la puerta. Al abrirla su cara se transformo en desilusión y lo escuche decirHernán- aah era usted...Mirta- hace un año que no te veo y me recibís así?- Yo me acerque a la puerta para recibirla mientras reía por la cara de Hernán.Mirta- Pedro!! Como estas hijo?Yo la abrace con fuerza y la invite a que pasara al living, ella entro observando todo, cada detalle como hacia siempre seguro pensando como había logrado mantener la casa en pie solo. Finalmente su mirada se poso en el carro de Mía que estaba junto al sillón, al principio se paralizo sin saber qué hacer, pero luego corrió junto a ella y estuvo largos minutos observándola en los cuales pude advertir que las lagrimas corrían por sus mejillas. Acerco sus manos a la bebe con la intención de levantarla pero se detuvo a unos centímetros para mirarme buscando mi aprobación, yo solo asentí y ella la levanto suavemente.Mirta- es igual a vos cuando eras bebe...como se llama?Pedro- MíaMirta- es hermosa... lo único que la diferencia de vos es que se nota que es muy tranquila, vos eras re inquieto!- me dijo riendoHernán- no sabes lo que extrañe los almuerzos que nos mandabas al trabajo! Todo por culpa de la bruja de...- lo golpee en el hombro antes de que terminara, aunque estuviera de acuerdo no quería que la nombrara o se refiriera así a ella enfrente de mi hija, después de todo era su madre.Pedro- igual ella no esta acá para cocinarnos, va a cuidar a Mía... nosotros vamos al estudioHernán- al estudio? por?Pedro- tengo que acomodar mis horarios para estar lo menos alejado de mi hija posibleHernán- te dije que no era necesario que vuelvas ya...Pedro- pero quiero volver, si? así que dale! vamos!Me acerque a darle un beso en la frente a mi hija y cuando estaba llenándome me di la vuelta para darle una única indicación a Mirta.Pedro- ella es mi vida ahora, por favor cuidala como lo más preciado del mundoElla sonrió y asintió en respuesta antes de continuar meciéndola por toda la casa.Salimos rumbo al estudio en mi auto ya que Hernán estaba a pie, luego de acomodar mis horarios con el jefe, que sería al principio ir lunes, miércoles y viernes una sola hora a la mañana para presentar los trabajos que haría más que nada en mi casa. Despedí a todos mis compañeros que hacía mucho que no veía y luego emprendí viaje a mi casa. En un semáforo tome mi celular para llamar a Mirta y supervisar todo, sabía que estaba en buenas manos, pero bueno era mi hija y quería estar seguro. En ese momento me di cuenta que era más temprano de lo que yo había imaginado, entonces decidí que podría invitar a Paula a tomar algo por ahí, ya que aunque me cueste admitirlo tenía muchas ganas de verla.Finalice mi conversación con Mirta, por suerte y como me imagine estaba todo bajo control, le pregunte si se podía quedar un rato mas ya que debía hacer algo importante. Ese “algo importante” era Paula, así que tome mi celular y comencé a llamarla. 1, 2, 3, 4, veces y no me atendía, seguí insistiendo, hasta que por fin escuche un “hola” del otro lado del teléfono, pero no de la mejor forma.
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